martes 9 de febrero de 2010

HEMOS RECIBIDO LOS SIGUIENTES APOYOS A LA CANDIDATURA DE MIGUEL MENASSA, COORDINADOR DE ESTE TALLER, AL PREMIO NOBEL DE LITERATURA 2010





GRUPO DE POESÍA DE LOS SÁBADOS A LAS 18:00 h
-revista virtual-
COORDINADOR :
MIGUEL OSCAR MENASSA (Candidato al Premio Nobel de Literatura 2010)
NÚMERO - 42 - 05/02/10
Semana a semana iremos mostrando en este blog el producto del trabajo realizado en el Taller virtual de poesía los sábados a las 18:00 h de la Escuela de Poesía Grupo Cero, coordinado por el poeta Miguel Oscar Menassa





Cuadro: Bebedores de cerveza II. Miguel Oscar Menassa.

MIGUEL OSCAR MENASSA UN AUTOR PARA EL PREMIO NOBEL DE LITERATURA.

LA MAESTRÍA Y YO” UN LIBRO EJEMPLAR

Ella y él se van descubriendo desde la contraportada, donde leemos: Miguel Oscar Menassa. Nació y escribió y, como ustedes saben: “Si es posible el poema, es posible la vida”

Adicto al cruel vivir, como se confiesa a los 62 años, hace de lo imposible un comienzo y así, nos lanza, siempre acompañados, como nos muestran sus dibujos, desde la poesía hacia la vida, como si fuera lo natural, lo verdaderamente humano, la única posibilidad.

Y son los perros, las sombras, la luz, los caballos de sus sesenta y cuatro años, los que nos llevan con hambre voraz hasta La poesía no se enamora nunca, donde la maestría se despliega en extensas ramificaciones que son vida; el mundo nos espera, el viaje ha comenzado, los caminos se separan y el maestro ha de conquistarla para siempre, aunque ella, no se enamora nunca.

Un consejo; viajar siempre acompañado, y si, conseguimos pan y dinero, repartirlo lo mejor posible entre todos.

Yo me doy por satisfecha, aunque todavía, no haya cruzado las puertas del mundo y las siguientes palabras transformen la verdad del hombre, la voz del maestro, hasta aquí, es lo suficientemente clara y abundante como para poder vivir toda la vida, pero si él decidió seguir el camino de la poesía ¿a dónde nos llevará su escritura? ¿qué hay después? sigo leyendo y me encuentro con el trabajo, el sexo y la poesía.

Ella y él son inseparables, consiguen en una sociedad justa, que el trabajo sea un don, y que tanta pasión puesta en el trabajo sea para nada, para vivir la vida.

Después de la enseñanza más necesaria, la enseñanza más grande; El sexo no cae.

Muda, me quedo muda y de mi silencio rescato un verso; cualquier cosa quiere ser con tal de no saber nada de eso, pero a pesar de todo el sexo no cae.

Es desde el final donde todo se transforma, y lo que en un principio era un consejo, ahora es la única manera de vivir; vivir acompañado no es un consejo es la única manera de vivir, y así llega la enseñanza más bella; la poesía no se enamora nunca.

Y será, porque no se enamora nunca, que se permite cualquier combinación; hombre o madera, mujer o ciencia, niño o maestro, flor o diadema, elefante taciturno o caballos desesperados galopando, detenidos, volando arrebatados hacia la conclusión final, donde el título del libro toma sentido, la maestría y yo:

Alcanzar mis versos es tarea posible para ustedes,

pero alcanzar vuestros versos será

imposible para mí.

Hay un verso de alguno de vosotros

que será mi epitafio y ese verso,

quiero hacerles saber, es para mí,

insuperable.

Gracias maestro.

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Cuadro: Noche de brujas. Miguel Oscar Menassa


UN ESTUDIO SOBRE MENASSA

Menassa es un autor hecho entre todos y susceptible de ser leído por todos, y sin embargo no necesita que la complejidad de lo tratado ni su forma quede disminuido, sino todo lo contrario, su escritura es compleja y culta, una escritura que no deja indiferente, generadora de una energía en sus lectores que inevitablemente les impele a la lectura y a la escritura.

Un escritor que no adhiere ni está en contra de lo establecido, reconocedor de los significantes existentes nos enseña que la diferencia está en el uso, que luchar contra una determinada ideología es prestarle nuestra energía, que transformarse para convencer te hace ser el propio vencido; ni vencedores ni vencidos, ni superiores ni inferiores, se trata de ir más allá de la dialéctica del dos. También hace aportes a la Teoría sobre las Ideologías, nos dice que no se puede vivir sin ideología y, que además, es inconsciente, sin embargo distingue entre la ideología antes de las ciencias, la ideología del Estado y la ideología de la especie, y la ideología que se desprende de las ciencias.

José Hernández con su poema antibélico El gaucho Martín Fierro, donde el héroe es un desertor del ejército y su compañero un desertor de la policía, llega a ser utilizado como vindicación de la guerra, por Unamuno cuando escribe: “era el canto del luchador español que después de haber plantado la cruz en Granada, se fue a América a servir de avanzada a la civilización y abrir el camino del desierto”, y el mismo Lugones dice: “personificaba la vida heroica de la raza, encarnándose en un paladín, el tipo más perfecto del justiciero y del libertador”. Esto no puede ocurrir con los textos de Menassa que siempre inauguran un nuevo pensamiento sobre las cuestiones de todos los tiempos: la vida, el amor, la locura, la creación, la burla, el dinero, la muerte, el hombre, la mujer, la maestría, la poesía, etc. Nada queda fuera de esta escritura, una escritura que se forja cuando el concepto de inconsciente queda engarzado en la lengua española. El concepto de inconsciente hace que tanto Freud como Menassa no pueden ser rebatidos porque cuando se enuncian sus enunciaciones dejan al sujeto en evidencia.

Menassa es a la vez un escritor singular y plural, único y múltiple, de todos los tiempos, de todas las clases sociales, de todos los sexos y de todas las edades, un escritor generador de un estilo propio y universal, individual y grupal, un poeta que concibe que la verdadera historia se transmite a través de la poesía y que no cesa de cumplir con ese mandato social. Su primer libro publicado lleva el nombre de “Pequeña historia” y el tiempo de sus poemas es el tiempo del sujeto y el tiempo presente, ya no dejará de hacer historia pero historia del hombre e historia de la mujer, y también la historia de sus formas de relacionarse.

Un poeta que lucha para que a los humanos les pase la lectura y la escritura porque piensa que si eso es posible es posible la vida, lectura y escritura como puerta de entrada a lo posible y a lo imposible, para que nazcan nuevas ideologías donde vivir sea lo diferente.

Menassa ha escrito: “El que repita lo hecho, jamás la conseguirá”, no conseguirá ni la poesía ni la mujer necesarias en cada ser humano para serlo, también ha sido capaz de analizarse para que otros sepan lo que puede el psicoanálisis, se ha llevado hasta los más altos límites de la cultura para mostrar que se puede, vive en libertad con todos los compromisos que ello genera, en definitiva, es un escritor implicado en ser ejemplo de vida, sabiendo que “vivir es el ejemplo”.

Lo que más ha cambiado en el último siglo es la vida de Menassa, por eso que decir que vive en dos continentes, que es poeta, psicoanalista, médico, editor, guionista, cineasta, letrista, etc…que ha escrito más de 40 libros, pintado más de 1000 cuadros, formado más de 200 psicoanalistas, que ha hecho escribir a más de 400 escritores y marcado con su escritura a muchos más, que ha hecho más de 20 cortometrajes y 2 largometrajes, que ha editado más de 7 revistas, que no ha dejado de publicar desde los 21 años, que ha fundado un Movimiento Científico Cultural, una Editorial, una Escuela de Poesía, una Escuela de Psicoanálisis, una Escuela de Pintura, dos conjuntos poético musicales, y una Escuela de Cine, es todavía no decir todo lo que llegará a hacer, porque su obra siempre estará viva y producirá sus efectos, y porque todavía sólo ha alcanzado los 69 años y mantiene una gran parte de su obra inédita.

Rubén Darío escribió, “Pero lo permanente, eso, lo fundaron los poetas”, Menassa da un paso más y escribe, “Lo más permanente del lenguaje, lo funda la poesía”

Menassa es un escritor al que tenemos que agradecer que exista, porque lo conozcamos o no por su nombre y apellido, es seguro que ha hecho grandes aportes en la dimensión de la salud humana y en la cultura de todos.

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Cuadro: Dificultad. Miguel Oscar Menassa


SOBRE MIGUEL OSCAR MENASSA

Decía Saint Jonh Perse en su discurso de aceptación del Premio Nobel de Literatura (Diciembre de 1960) que el sabio y el poeta se plantean idéntico interrogante, al borde de un común abismo; y sólo los modos de investigación difieren.

Miguel Oscar Menassa poeta y psicoanalista, psicoanalista y poeta, logra que sabio y poeta converjan en su escritura impregnando la poesía de inconsciente y el inconsciente de poesía, sedición donde las pasiones ya no serán nunca más las mismas.

En la escritura de Menassa, y por ser poesía, está la historia del hombre y no sólo la que se escribe con H mayúscula sino esa de cada uno de nosotros pequeños hombrecitos, la que vivimos y la que podríamos vivir si nos animamos a hacer carne las letras, dejándonos caer en esa nueva mirada creadora. Una escritura que nos interroga, nos interpreta, nos propone abrir nuevos sentidos, agrandar el universo.

Y volando en pedazos,
soy el que agranda el universo,
el que le quita los límites al ser
y volando, aérea luz,
astro de los encuentros
.

Y si existiera un lema que guiase al poeta quizá sea la frase que leemos en el frontispicio de la revista de poesía Las 2001 Noches: “Si es posible el poema, es posible la vida”, porque para Menassa la poesía más que una forma de vida es creadora de realidad.

Una poesía que llevándote al borde mismo de lo esperado levanta el vuelo para viajar por nuevas propuestas, siempre humanas, siempre novedosas.

Cuadro: Tus primeras visiones. Miguel Oscar Menassa.

UN ESTUDIO SOBRE MENASSA

Rescato tres frases, no sucesivas, del poema “Después de la muerte” en las que a modo de columna vertebral sostener ésta pincelada.

La primera dice: “Un hombre es a otro hombre, su poeta y el Otro”

En la segunda leemos: “Un hombre es a otro hombre, su mirada y el cielo”

La tercera frase: “Un hombre es a otro hombre, la muerte y su milagro”

Un estudio sobre Menassa…Un estudio sobre el canto requiere una minuciosa lectura de la poesía universal. En el trayecto, los poemas, ensayan una conversación sobre la melodía que mejor acompaña a todo hombre, en cada decisión, en todo descubrimiento. Podemos preguntarnos entonces:

Un libro? un ejemplo “La patria del poeta”

Una canción? dos ejemplos “Volver, volver, volver” y “Menos uno”

Una película? “De mutuo acuerdo”

Un Cuadro? Tupacamarú

Dos mil y una preguntas nunca coinciden, es ley, en la singularidad del poeta condenado. Dijo Condenado, pudiendo haber dicho maldito, porque ya desde el Primer Manifiesto Grupo Cero lleva en su título adhesión a lo grupal.

Si el poeta deja de vivir y escribe los llantos del exilio, en este caso por grupal, la mujer es compañera y obrera del amor.

Tal vez por eso, en la reseca meseta castellana, centro del gran diamante americano, pinta su primer cuadro y desde entonces el tango y el cuplé danzan frente a los espejos, imágenes que nunca antes se habían filmado, con la elegancia del que hizo popular: “Cuando envejezca…. agonizando el canto se hace más fuerte que viviendo”

Cuadro: Retrato de Nadia. Miguel Oscar Menassa

MENASSA: CANDIDATO AL PREMIO NOBEL DE LITERATURA QUE YA HA GANADO.

“Hay que escribir en posición femenina. Un poeta jamás se aburre de escribir poesía, un amante a veces se aburre de su mujer o de su hombre”.

Frases pronunciadas por Miguel Oscar Menassa en una de las conferencias celebradas en la Habana (Cuba) que ya nos hacen percibir el camino por el que transita su escritura.

Un poeta para el que la relación mujer-hombre no son dos que su funden en uno: “para poder estar juntos, tenemos que ser dos, abiertos, separados, sin sentimientos, ágiles y sin remordimientos, sin culpa”.

Un hombre que después de conocer altas cumbres mantiene los pies a la altura de los pies:

“no se puede escalar ninguna montaña.

Las montañas no existen.

Y las cumbres,

tienen que ver en todos los casos con dios.

Más allá del hombre,

me dije,

sólo podemos hallar otro hombre.

Más allá de la vida,

ningún goce,

más allá de la vida, la muerte”.

Poeta de multitudes señala a los jóvenes, fundamentalmente, que el camino a la felicidad está en el trabajo. Hacer es importante, pero con entusiasmo, siempre dispuesto a aprender, a dar el siguiente paso. Nos dice: “yo por mi parte nunca me quedé esperando nada. Todo lo daba por hecho o por perdido desde el comienzo” “uno no vende lo que quiere sino, sencillamente, lo que puede, lo que le dejan vender”.

Escritura desgarradora donde las manos tratan de arrancarse la rosa que se ha clavado en el corazón, buscando no perder nunca la templanza: “tengo que quedarme tranquilo, las cosas se irán haciendo a medida que las pueda pensar de manera concreta, material”.

Un juego constante por y entre las palabras, donde pensar al otro no es altruismo, es una concepción; donde el tiempo es la oscilación entre lo que ya soy y lo que habré de ser y, donde cuestionarse es la base de todo conocimiento: “frente a la duda no dejar de remar” aunque “remar en cualquier dirección tampoco sirve”.

Un poeta que a lo largo de su vida siempre conversa con la muerte:

“Para encontrarse con la muerte

se necesita

haber aprendido algo del amor:

Ni huir. Ni arremeter contra nadie.

Aprender a conversar tranquilamente

eso enseña el amor”.

Y para terminar este esbozo del poeta, una frase genial, de Premio Nobel:

“la única gracia de la vida es vivirla como si fuera para siempre”.

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Cuadro: Sonidos abiertos, de Miguel Oscar Menassa.


ENSAYO SOBRE POETA CONDENADO. Manifiesto del 99 o del psicoanalista condenado

“Era una vez un hombre que se vistió de hombre. Compró con su trabajo su cuerpo a Dios y echóse a andar por el camino”. Estos versos pueden ser el hilo conductor del libro “Poeta Condenado”, publicado en el año 2000 por la Editorial Grupo Cero, donde Miguel Oscar Menassa muestra su total dedicación al Grupo Cero, a la poesía, al psicoanálisis, a la formación del candidato, al crecimiento y a la permanencia. La portada del libro es un cuadro titulado “Autorretrato entre rejas”, ya que el poeta está condenado a la poesía, a la palabra, al deseo de seguir, siempre seguir.

Menassa desarrolla este libro compuesto por varios cuadernos numerados y hojas sueltas. Por primera vez no va a viajar a Buenos Aires en sus vacaciones de verano, se quedará en Madrid. A partir de esa decisión tomada desarrolla una conversación continuada con el lector donde toca todos los temas claves de su escritura: el amor, el hombre y la mujer, el exilio, la guerra, la vida, el trabajo…

Deja claro que le gusta ver crecer a los integrantes del Grupo Cero con sus cosas, aunque beneficien a otros. Va escribiendo indicaciones y apuntes para la poesía, para el psicoanálisis, esa conjugación que llega a convertir en un juego como el propio vivir: “Comenzar un cuaderno nuevo es como comenzar a vivir otra vida” y nos va proponiendo y resolviendo las cuestiones planteadas respecto a la escritura, el poder de la poesía, el dinero, el exilio, primero el desorden y después el orden, donde a veces, nos dice el poeta, el camino es empezar todo de nuevo.

Poeta condenado es un magnífico libro para aprender a vivir. Para detenerse en cada hoja y no despistar la mirada ni un segundo. Todo lo dicho es un decir exhaustivo. Tenía Menassa 59 años cuando escribió estos textos publicados, “59 años y quiero comenzar todo de nuevo”. “Poco a poco seré todo del significante y eso será vivir más de 200 años”. La juventud es hoy. Y la que gana siempre es la poesía: NUNCA NADIE ME VENCERÁ.

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Cuadro: Canciones de invierno, de Miguel Oscar Menassa.


REFLEXIONES SOBRE EL NOBEL

George Bernard Shaw escribió: “Puedo perdonar a Alfred Nobel por haber inventado la dinamita, pero sólo un espíritu malévolo con forma humana puede haber inventado el Premio Nobel”.

A él se lo dieron en 1925, con 69 años, y no sé de cuándo es la cita, aunque me inclino a pensar que es de después de haberlo recibido.

Pero ¿qué significa el premio Nobel, para que su creador sea calificado por Shaw de “espíritu malévolo”?

El Premio Nobel es considerado, por casi todo el mundo, como el premio de los premios, lo máximo a lo que se puede aspirar. Y eso, imagino, hace temblar a cualquier escritor que caiga en ese lugar.

Pero no sólo a él, también a los que participan de su escritura, como los lectores.

Es ahora cuando el asunto deja de ser anecdótico para convertirse en pura actualidad. Miguel Oscar Menassa ha sido propuesto para el nobel de literatura.

Conozco, leo y quisiera pensar que estudio su obra desde hace 20 años, pero hoy... hoy es diferente.

Algo ha cambiado en mi mirada. Abro varios libros y las frases, elegidas al azar, me remiten a la presente coyuntura. Hablan de un escritor que sabía a lo que se exponía:

En 1984, en El amor existe y la libertad, escribe: "No puedo volver, estoy encaramado más alto que la vida, más arriba que yo".

Y en Amores perdidos (1995), confirma: "Nadie vuelve de su propia vuelta, nadie retorna de su propio retorno, nadie muere, exactamente, en vano"

Menassa es un poeta y, como tal, sabe que el poder de la poesía no depende de los modelos ideológicos, y que siempre es desestabilizadora para la cultura oficial:

"La cultura debe ser destruida en su totalidad. Hundir entre sus carnes amadas, un poema" La poesía y yo (2000).

Pero, de todas ellas, la más impactante, por verdadera, sería:

"Tener el tono de estar en mi lugar hará una gran obra" Poeta condenado. (1999)

Y una gran obra se sostiene por sí misma, haya o no Premio Nobel.




Cuadro: Opiniones encontradas. Miguel Oscar Menassa.


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EN LAS PAREDES SÍ, PERO CON BUENA LETRA.

Este ha de ser el lema de Miguel Oscar Menassa, poeta, psicoanalista, médico, actor y director, candidato al Premio Nobel de Literatura 2010. Desde su primer libro en 1961 nos deleita con una extensa obra, no sólo poética. Una palabra que como él dice, está más cerca de la sangre que de las palabras. Menassa es un autor que nos habla, que comparte su vida con el lector, nos aleja de la idiocia profunda en la que estamos inmersos. Pone su vida a nuestro servicio para guiarnos desde el sentimiento más común hasta la complejidad del acto poético. Un individuo cero, un proceso de ruptura con la cultura establecida, con la ideología establecida, con la sexualidad establecida.

Leer cada uno de sus libros supone un viaje hacia lo desconocido, desde el procesamiento del exilio, el dolor irremediable de la muerte, al amor, a la poesía, también, al otro semejante. Es un escritor que nos contagia de entusiasmo por seguir leyendo, desde sus poemas más autorreferenciales a la teorización sobre el arte poética. De sus cartas a su diario de vida. Podríamos preguntarnos si Menassa es de carne o si es de letras. La lectura nos llena de curiosidad sobre su vida, sus padecimientos y sus grandes triunfos. De ser hijo a ser padre, llorar por la pérdida y aceptar que la continuidad de la propia vida es lo que más desea.

Un autor humano sobre todas las cosas. Recoge la herencia cultural de sus ancestros árabes, indios, españoles, argentinos de pura cepa. Es su sangre la mezcla de distintos mares y son sus obras la cristalización de esa riqueza. Maestro, para el que de él quiere aprender, reconoce la dificultad del camino. Ni normalidad ni locura, nueva existencia más allá de la ceguera ideológica. Conjunción de poesía y psicoanálisis que da lugar a un nuevo hombre, una nueva mujer que nace bajo este significante.

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Cuadro: Piel de pieles, Miguel Oscar Menassa


MIGUEL OSCAR MENASSA: UNO DE LOS CREADORES MÁS PROLÍFICOS Y POLIFACÉTICOS DEL SIGLO XXI

Los que hemos nacido entre sus letras, nos hemos alimentado de sus fórmulas, hemos crecido en el abono de sus páginas escritas, y por tanto, al cobijo del árbol de su inmensa capacidad de amar, sabemos que Menassa merece el Premio Nobel.

Miguel Oscar Menassa, es uno de los más prolíficos y polifacéticos creadores del siglo XX- XXI. Dicen de Menassa que es un autor del Renacimiento. Lo dicen porque “lo hacen” varias disciplinas, digo lo hacen, porque el propio autor, interrogado sobre su actividad cinematográfica: “¿Porqué hace usted cine?”, responde: “el cine me está haciendo a mí”. Y podríamos decir, parafraseando al autor, que a Menassa lo hicieron la poesía, el psicoanálisis, la medicina, la pintura y el cine. Y este hombre hecho por estas disciplinas, ha sabido devolver esta deuda con el mundo siendo maestro de poetas, psicoanalistas, médicos, pintores y cineastas, fundando Escuela.

Pero el término Renacimiento deriva de la expresión italiana rinascita, fue usado por primera vez por el literato Petrarca, en el mismo momento histórico en que tuvo lugar este movimiento cultural. Se refiere con él a un movimiento que hace resucitar en el arte y la cultura los textos de la antigüedad clásica, que hace renacer a los clásicos griegos. Lo que produce Menassa no es una vuelta a nacer de algo que ya había sido producido otrora, sino el nacimiento primo de algo totalmente nuevo: el campo poesía y psicoanálisis. No se trata por tanto, de ningún renacimiento.

Valga esto como introducción al hombre Menassa, que no es otra cosa que su obra, y vamos ahora más concretamente, con el poeta, o para ser más precisos, con la obra poética: sus 23 libros de poesía. La poesía de Menassa es un animal poético herido mortalmente por la daga del psicoanálisis. Es una poesía impensable antes del surgimiento de esta ciencia. Los hombres y mujeres que habitan los versos de Menassa son perlas ensartadas en el hilo finísimo del psicoanálisis, es decir, son poemas habitados por sujetos deseantes. La metáfora en Menassa no es comparación ornamental, joya verbal, sino que es metáfora del sujeto.

No son versos de la naturaleza vegetal, sino de la naturaleza humana, no se trata de la naturalización del hombre, sino de la humanización de la naturaleza, del mundo, al más puro estilo prosopopéyico de Germán Pardo García. Es una poesía hecha de carne.

La lírica de Menassa, es decir, los poemas referidos a la propia poesía, al arte poético, no nos muestran a la poesía como una dama imposible, sino que muestran un poeta, sujeto del quehacer poético, inmerso en la historia de una producción humana: la Poesía.

Menassa es criticado por algunos pintores contemporáneos, porque revela sin pudor y acorde con su maestría, los secretos de su arte. Los vídeos de Menassa ejecutando su obra pictórica, son de acceso universal a través de la red. Si hubieran leído la obra del poeta, sabrían que esto no es un descuido, sino una condición y una convicción del quehacer de este creador. Saber hacer, en Menassa, siempre va acompañado de un saber mostrar. Menassa escribe y nos dice cómo, psicoanaliza y nos dice cómo, pinta y nos dice cómo, juega al juego del cine, y nos dice cómo. Ostenta una generosidad tríplice: a la generosidad del que pierde su repugnancia por el mundo y lega a otros su obra, se une en Menassa la generosidad de la investigación constante en cada uno de los campos en los que se mueve, y por último, la generosidad de la transmisión de ese saber. A la generosidad de un creador, la de un investigador y la de un maestro. Nudo en el que nos atamos.

Si queremos encontrar algún punto de unión con el Renacimiento, Da Vinci, uno de sus creadores más prolíficos, ya decía: “La práctica debe siempre ser edificada sobre la buena teoría", esta frase se demuestra en la vida y obra de Menassa.

Una poesía humana que no olvida ninguno de los temas humanos: la muerte, la mujer, el amor, la locura, el hombre, el tiempo, la propia poesía.

Si es posible el poema, es posible la vida. Por eso Menassa ha seguido escribiendo a pesar de todo, a pesar de la ignorancia de los Estados, a pesar de la pusilanimidad de algunos poetas, a pesar de la máquina de estupidizar de la cultura moderna, contra todo pronóstico, a pesar de sí mismo incluso, a favor siempre de la poesía y de la vida. Gracias, maestro.


APOYO A LA CANDIDATURA DE MENASSA AL NOBEL

- Por ser Menassa un hombre de ciencia capaz de iluminar con la escritura espacios insospechados para un artista. Un hombre que nace entre la bruma y en esa deformidad de la belleza se salva de la hoguera y de la cruz.

- Por ser Menassa merecedor de tal premio al poder iluminar con la escritura la brecha que investigó teniendo la valentía de inaugurar entre los hombres que sospechan de lo bello un campo fértil como es “Poesía y Psicoanálisis”.

- Menassa, porque en su camino ha aportado conocimientos varios para dar comienzo al proceso revolucionario de los hombres en la tierra. Un hombre que al descubrir que la libertad y la muerte se parecen, nos invita a vivir y nos dice “el que repita lo hecho, jamás la encontrará! Es la poesía un arma de conocimiento que él conoce a la perfección y usa con destreza y maestría inigualable.

- Un hombre de las ciencias y de las artes y aún así un hombre íntegro, conocedor de recovecos donde lo verdaderamente humano se hace carne en su escritura y la letra vuela llegando, aunque no haya nadie que lo quiera, a los confines más remotos de este universo.

- Merecedor indiscutible de tan maravilloso premio entre los hombres de este mundo, alguien que fue capaz de escribir “dejaré todo sueño para poder soñar. Dejaré toda ilusión de futuro para tener futuro. Sólo escucharé el rumor del verso. La sencilla caída de todo objeto” Por este motivo considero que el Nóbel se iluminará al tener como portador a este maestro de los desplazamientos y de los encuentros.

- Un hombre múltiple que en su trayectoria ha formado a los más grandes psicoanalistas contemporáneos y ha abierto un camino sin final para aquellos que se acercan con humildad al lenguaje y de a poco dejan de temer a este monstruo salvaje que nos habla sin nosotros.

- Porque Menassa supo desde los comienzos que la soledad era patrimonio de rufianes, todo lo compartió y así hará después de haber recibido este premio que lo nombra finalmente entre millones y lo eleva hasta su lugar desde donde partió y donde vive la verdad sin melancolía. Una verdad que se transforma a cada paso y así nada queda detenido, ni siquiera una piedra en el desierto.

- Conocí al Dr. Menassa cuando era una estudiante de psicología y desde el primer momento que lo vi y lo escuché supe que había en él una humanidad más que humana, un saber que no pertenece a los monstruos de la rabia, una música toda para el viento.

- Un poeta inmortal, alguien que caminaba desde las primeras horas del día sin parar, porque decía “sólo caminando, se sabe dónde se tiene que ir”.

- Y seguirá caminando mas allá de recibir tan esperado premio, porque ya imaginó posible que él lo estuviese aguardando en cualquier momento entonces hoy ha llegado a él y festejo a la distancia esta algarabía que siento por haber tocado alguna cima si fuese Menassa el merecedor, asistiríamos a una fiesta de gala para la literatura.

- Un trabajador incansable a quien ninguna caída detuvo y ningún dolor fue suficiente como para doblar el timón de su verdadera balsa enamorada. La poesía, la pintura, el cine, han recibido a un hombre cuyo saber es un insabido fundamental. Pensamiento inconsciente en pleno acto, siempre.

- Muchos deben ser los hombres que merecen este premio, pero sin duda MOM es uno de ellos. Hay en su decir una señal, algo que nunca hubo, un anticipo de la muerte.

- Porque ha fundado un moviendo científico-cultural: GRUPO CERO capaz de investigar la alianza entre poesía y psicoanálisis, destituir verdaderamente con la letra al sujeto supuesto saber y finalmente dejar que “ello” se diga recordando la famosa frase de la última cena donde Jesús le dice a Judas “tú lo has dicho”.

- Imagino que los hombres del Nobel, aquellos que van a convocar al ganador se enorgullecerían al ver que Menassa, como ellos, saben que la guerra lo apesta todo y sin embargo hay que seguir viviendo. Y lo sabemos “el escritor que tiene todo lo que ambiciona no puede ser poeta. Allí donde la falta se hace presencia, es en la combinación con otra falta. Sin escrúpulos el placer será inmenso”.

- Porque es indiscutible la manera en la que ha impartido a sus alumnos, discípulos, hijos, amores, entre los que me cuento, el ritmo de la libertad para que el amor florezca entre nosotros y la poesía sea la reina que aprendió a volar, todo en ella es posible y Menassa lo sabe, por eso hoy esperamos lo que ya sucedió la entrega del Nobel a este hombre de letras, más que contemporáneo un hombre del renacimiento, renaciendo mil veces y una más entre cualquier ceniza. Un poeta. Y es una oportunidad genial la que tienen esta vez los hombres del Nobel entre sus manos, ser capaces de abrir puertas aunque no sean ellos mismos quienes lo hagan, dejar que esas nuevas manos que no aman la guerra sigan aportando conocimiento al arte de la ciencias.

- Este premio ha encontrado en Menassa al verdadero merecedor entre otros tantos, un poeta que sabe que la poesía es el brillo de todo lo que nace y todo el resto a su alrededor, grandes fiestas festejando el milagro.

- Porque se lo merece, sí, poeta, psicoanalista, médico, pintor, editor, hace muchos años que los que conocemos a Menassa sabemos que alguien así tenía como destino el premio Nobel, como muchas veces merecía ser llamado. En su libro “Monólogo entre la vaca y el moribundo” escribe: “en mí vive una vaca magistral, que a veces parece dolorida, pero nada le importa, sabe que ha nacido para ser asesinada a palos, y entonces, caga por todos lados y las flores enloquecidas se comen lo esencial de la mierda y crecen aceleradamente hacia el futuro.

- Porque no es azaroso que Menassa haya sido convocado para esta candidatura al premio Nobel de literatura, este momento es un cálculo perfecto, mucho más simbólico que cualquier otro sentimiento, y si nos dan el premio Nobel yo terminaré diciendo con MOM “es una mano blanca, tu mano entre la niebla”.

- Porque me siento orgulloso como argentino que el Dr. Menassa sea el merecedor de este premio y sus letras lleguen a los confines de todos los universos. Tengamos cuidado, los extraterrestres ya tienen sus manuscritos.

- Porque MOM es alguien que no dejará ni por un instante que el arte caiga estrepitosamente bajos las redes de leyes asesinas. Un hombre verdaderamente humano, lo más humano de lo humano que hayamos conocido.

- Dice MOM “el escritor tiene miedo de que le disparen por la espalda sus propios libros no publicados. Entonces me enorgullece pensar en tan merecido premio a un trabajador cotidiano que ha tenido la valentía de investigar Poesía y Psicoanálisis y así inaugurar un campo que luego ha podido ser tomado por muchos aunque no lleve aún su nombre. Ha llegado el momento y brindo por ello.

- Porque no es sencillo ser el director de una Escuela de Psicoanálisis y Poesía y verter entre sus letras todos los conocimientos que ha venido investigando en el último siglo. Un hombre que va por la vida siendo libre, como si todos estuvieran de acuerdo en lo que dice.

- Considero merecedor de tan honorable premio al Dr. Menassa porque hay en su escritura un decir para los hombres de esta tierra. Así recuerdo la primera sorpresa que me causó su libro Yo Pecador y en él el poema que dice: “No te detengas, lo que nada lo puede, lo podrá tu amor, lo que no puede tu amor, lo podrá tu deseo y si tu amor y tu deseo no pueden, el estallido debe haberse producido en tu corazón, en tu cabeza. Repliégate, húndete en el mar.

- Porque desde siempre Menassa sabía lo que estaba anunciado en el prólogo de Yo Pecador uno de sus libros “Buscamos el sol, nuestro destino, la palabra”

Ha logrado con el lenguaje convocar a todos los campos del arte para acompañar a una ciencia nueva, el psicoanálisis y así decir que si el inconsciente está estructurado como un lenguaje ha de ser el de la poesía el que lo nombre, habrá que saberlo leer, la escucha así en todos los casos deberá ser poética.

- Porque el día que leí el Poema Cero de MOM “perseguido por todos los universos, más que Satanás, distinto de dios, enfriaré con mi maldad los fuegos sagrados del infierno y encenderé pasiones allí donde la luz del bien refleje en mi mirada.

Diferente entre ángeles, superior entre demonios, no tendré paz”, allá por 1975 supe que un escritor así merecería estar convocado al premio Nobel por ese motivo apoyo hoy esta candidatura



domingo 31 de enero de 2010

TALLER DE POESIA SABADOS 30-01-10

GRUPO DE POESÍA DE LOS SÁBADOS A LAS 18:00 h
-revista virtual-
COORDINADOR :
MIGUEL OSCAR MENASSA (Candidato al Premio Nobel de Literatura 2010)

NÚMERO - 41 - 23/01/10
Semana a semana iremos mostrando en este blog el producto del trabajo realizado en el Taller virtual de poesía los sábados a las 18:00 h de la Escuela de Poesía Grupo Cero, coordinado por el poeta Miguel Oscar Menassa

Todos los dibujos son de Miguel Oscar Menassa.




MAÑANA DE DOMINGO

Es terrible
el leve ruido del huevo duro al ser cascado contra el estaño del mostrador
es terrible ese ruido
cuando resuena en la memoria del hombre que tiene hambre
es terrible también la cabeza del hombre
la cabeza del hombre que tiene hambre
cuando se mira a las seis de la mañana
en el cristal de una gran tienda
una cabeza del color del polvo
sin embargo no es su cabeza lo que mira
en el escaparate de Potin
su cabeza de hombre le importa un carajo
no piensa en ella
sueña
imagina otra cabeza
una cabeza de ternera por ejemplo
con salsa vinagreta
o una cabeza de cualquier cosa con tal que sea comestible
y mueve despacio las mandíbulas
despacio
y hace rechinar los dientes despacio
porque el mundo le está tomando el pelo
y él no puede nada contra ese mundo
y cuenta con los dedos un dos tres
un dos tres
hace tres días que no ha comido
y por más que se repita desde hace tres días
Esto no puede durar
esto dura
tres días
tres noches
sin comer
y detrás de esos cristales
esos embutidos esas botellas esas conservas
peces muertos protegidos por las latas
latas protegidas por los cristales
cristales protegidos por la policía
policía protegida por el miedo
cuántas barricadas para seis miserables sardinas...
Un poco más lejos el bar de la esquina
café y cruasanes calientes
el hombre titubea
y en su cabeza
una niebla de palabra
una niebla de palabras
sardinas para comer
huevo duro
café con crema
café con chorro de ron
café con crema
café con crema
¡café con crimen y chorro de sangre!...
Un hombre muy estimado en su barrio
ha sido degollado en pleno día
el asesino el vagabundo le robó
dos francos
o sea un café con chorro de ron
cero franco setenta
dos rebanadas de pan con mantequilla
y veinticinco céntimos para la propina del camarero.
Es terrible
el leve ruido del huevo duro al ser cascado contra el estaño de un mostrador
es terrible ese ruido
cuando resuena en la memoria del hombre que tiene hambre.
Jacques Prevert



MAÑANA DE DOMINGO.

Leyendo a Jacques Prevert


Tembló la tierra.
Domingo a la mañana
a la hora en que las campanas tañen
convocando a consejo,
cuando reunidos se reparten escobas
para barrer el polvo que levantan
los ensueños de la pérfida hambruna,
tembló la tierra.

¿Qué atlante insensato se encogió de hombros?
¿Qué brisa cálida calentó el frío de la ausencia
que había convertido los cuerpos en títeres de circo,
cuando las bocas del mundo estallaron
como globos henchidos de larga servidumbre?

¿Qué ruido atronador sorprendió
los tímpanos ensordecidos
porque el sonido de los esqueletos
no sostenían notas musicales?

Mientras una jadeante multitud poblaba
el espacio vacío de mis ojos,
y manos adustas se extendían
buscando vergeles imposibles,
tembló la tierra.

Pilar Rojas



PUEBLO

Pero ¿qué son las armas: qué pueden, quién ha dicho?
Signo de cobardía son: las armas mejores
aquellas que contienen el proyectil de hueso
son. Mírate las manos.

Las ametralladoras, los aeroplanos, pueblo:
todos los armamentos son nada colocados
delante de la terca bravura que resopla
en tu esqueleto fijo.
Porque un cañón no puede lo que pueden diez dedos:
porque le falta el fuego que en los brazos dispara
un corazón que viene distribuyendo chorros
hasta grabar un hombre.
Poco valen las armas que la sangre no nutre
ante un pueblo de pómulos noblemente dispuestos,
poco valen las armas: les falta voz y frente,
les sobra estruendo y humo.
Poco podrán las armas: les falta corazón.
Separarán de pronto dos cuerpos abrazados,
pero los cuatro brazos avanzarán buscándose
enamoradamente.
Arrasarán un hombre, desclavarán de un vientre
un niño todo lleno de porvenir y sombra,
pero, tras los pedazos y la explosión, la madre
seguirá siendo madre.
Pueblo, chorro que quieren cegar, estrangular,
y salta ante las armas más alto, más potente:
no te estrangularán porque les faltan dedos,
porque te basta sangre.
Las armas son un signo de impotencia: los hombres
se defienden y vencen con el hueso ante todo.
Mirad estas palabras donde me ahondo y dejo
fósforo emocionado.
Un hombre desarmado siempre es un firme bloque:
sabe que no es estéril su firmeza, y resiste.
Y los pueblos se salvan por la fuerza que sopla
desde todos sus muertos.

Miguel Hernández




PUEBLO.

Leyendo a Miguel Hernández

Cuentan los ancianos almendros del cementerio,
la senda de alpargatas, en el pañuelo turquesa del viento,
que en tu melena baila cada alborada.

Como el estaño se hace otoño
pisando espliego el linde que no es frontera, así,
el odio de la piedra
arranca la sangre de tu sien hermana.

Un pueblo, tinta abierta,
tinta derramada en la voz del pliego,
dispuesta a regar tu frente seca de rencor,
con el manantial sudor de tus brazos de fiesta.

Es la voz de una lengua, su poeta, y
un pueblo su patria sedienta de terceros en el acertijo de:
piel de extranjero que me nutre, pueblo de poetas es.

Pueblo es una palabra que puedo,
con las seis letras de mi nombre rotundo decir,
como digo: letra perdida es el deseo
de tu pañuelo atusando, en mis manos de enero, el nombre de tu escribir.

Carlos Fernández




OJO FASCINADOR DE LA SERPIENTE

Poema seleccionado por Cruz González


Ojo fascinador de la serpiente,
robusta sinrazón de las caricias,
besos dejados, librados al azar,
en el vientre perfumado del alba.

Escribo porque escribo,
ya lo dije hace años.
No escribo por amores
y tampoco amo la belleza.

Escribo porque escribo,
como la lluvia cuando llueve
o el viento cuando gime,

con naturalidad,
como si lo que en mí pasara,
pasara desde siglos.

Miguel Oscar Menassa





PIEDRA NEGRA SOBRE UNA PIEDRA BLANCA

Me moriré en París con aguacero,
un día del cual tengo ya el recuerdo.
Me moriré en París -y no me corro-
tal vez un jueves, como es hoy, de otoño.
Jueves será, porque hoy, jueves, que proso
estos versos, los húmeros me he puesto
a la mala y, jamás como hoy, me he vuelto,
con todo mi camino, a verme solo.
César Vallejo ha muerto, le pegaban
todos sin que él les haga nada;
le daban duro con un palo y duro
también con una soga; son testigos
los días jueves y los huesos húmeros,
la soledad, la lluvia, los caminos...

César Vallejo



PIEDRA NEGRA SOBRE UNA PIEDRA BLANCA

Leyendo a César Vallejo

Me moriré en Madrid un día soleado
ineluctable día pero certero.
Me moriré en Madrid – está escrito-
un día señalado por el deseo.

Lunes será, para no perder domingo
y con los seres queridos otra vez haber comido.
Será por las buenas para no amargar el trago
después de haber caminado todo el camino.

Claire Deloupy ha muerto, después de bien vivido.
Fue su largo camino bien acompañado.
Poesía y psicoanálisis fueron sus fieles aliados.

Pintó muchos cuadros, algunos buenos. Escribió prosa y poemas, los mejores publicados.
Aunque triste de partir, murió feliz por haber vivido.

Claire Deloupy





NI SIQUIERA SOY POLVO

No quiero ser quien soy. La avara suerte
me ha deparado el siglo diecisiete,
el polvo y la rutina de Castilla,
las cosas repetidas, la mañana
que, prometiendo el hoy, nos da la víspera,
la plática del cura y del barbero,
la soledad que va dejando el tiempo
y una vaga sobrina analfabeta.
Soy hombre entrado en años. Una página
casual me reveló no usadas voces
que me buscaban, Amadís y Urganda.
Vendí mis tierras y compré los libros
que historian cabalmente las empresas:
el Grial, que recogió la sangre humana
que el Hijo derramó para salvarnos,
el ídolo de oro de Mahoma,
los hierros, las almenas, las banderas
y las operaciones de la magia.
Cristianos caballeros recorrían
los reinos de la tierra, vindicando
el honor ultrajado o imponiendo
justicia con los filos de la espada.
Quiera Dios que un enviado restituya
a nuestro tiempo ese ejercicio noble.
Mis sueños lo divisan. Lo he sentido
a veces en mi triste carne célibe.
No sé aún su nombre. Yo, Quijano,
seré ese paladín. Seré mi sueño.
En esta vieja casa hay una adarga
antigua y una hoja de Toledo
y una lanza y los libros verdaderos
que a mi brazo prometen la victoria.
¿A mi brazo? Mi cara (que no he visto)
no proyecta una cara en el espejo.
Ni siquiera soy polvo. Soy un sueño
que entreteje en el sueño y la vigilia
mi hermano y padre, el capitán Cervantes,
que militó en los mares de Lepanto
y supo unos latines y algo de árabe...
Para que yo pueda soñar al otro
cuya verde memoria será parte
de los días del hombre, te suplico:
mi Dios, mi soñador, sigue soñándome.

Jorge Luis Borges




Y YO, QUIÉN SOY

Leyendo a Borges.

Y yo, ¿quién soy? me pregunto,
mientras recorro las líneas de tu figura,
erguida detrás de mis párpados
en perpendicular advertencia.

Entre nosotros, cuatro siglos
de nostalgia y, sin embargo,
también Castilla cobija mi soledad
y la plática del tiempo avisa
de un entrecortado final.

En mis libros reposan todas las historias:
multitudes indomables, habitantes del espejo
en el intrincado espacio de lo humano.
Héroes y caballeros,
cuya pluma alimenta el engranaje
y separa mis huesos del polvo.

También yo, Quijano,
busco en mis sueños
una realidad que me nombre.


Carmen Salamanca.




RAZON DE AMOR (Fragmento)

Si la voz se sintiera con los ojos
¡ay, cómo te vería!
Tu voz tiene una luz que me ilumina,
luz del oír.
Al hablar
se encienden los espacios del sonido,
se le quiebra al silencio
la gran oscuridad que es. Tu palabra
tiene visos de albor, de aurora joven,
cada día, al venir a mí de nuevo.
Cuando afirmas,
un gozo cenital, un mediodía,
impera, ya sin arte de los ojos.
Noche no hay si me hablas por la noche.
Ni soledad, aquí solo en mi cuarto
si tu voz llega, tan sin cuerpo, leve.
Porque tu voz crea su cuerpo. Nacen
en el vacío espacio, innumerables,
las formas delicadas y posibles
del cuerpo de tu voz. Casi se engañan
los labios y los brazos que te buscan.
Y almas de labios, almas de los
brazos,
buscan alrededor las, por tu voz
hechas nacer, divinas criaturas,
invento de tu hablar.
Y a la luz del oír, en ese ámbito
que los ojos no ven, todo radiante,
se besan por nosotros
los dos enamorados que no tienen
más día ni más noche
que tu voz estrellada, o que tu sol.

Pedro Salinas



SI LA VOZ SE SINTIERA CON LOS OJOS

Leyendo a Pedro Salinas

Tocas en mis costados
el laberinto y todas sus sendas
ceñidas al color de tu voz
y al tacto ondulado de tu vista.

Si la voz se sintiera con los ojos,
cáliz desquitado en las carcajadas anegadas
del llanto vacío de hoy, del día que se acaba.

Atiéndeme, se va mi fuerza haciendo nube,
te miro y no llego, amor en las palabras.
Te digo: espérame…
cuando ya, otro rostro, nos sonríe.


Mónica López Bordón




LA VISITA NOCTURNA

Cantidades innumerables de cuerpos que tropiezan
las chisteras desparramadas
y en medio del Gran Todo
la posteridad de pie
ah no ocultes ya el abigarrado secreto
despierta apresurado a los historiadores incautos
a través de la ventana que huye
está el estudiante decapitado
reposo apenas perceptible rodeado de un gesto erróneo
la multitud se inclina
y los tiranos resplandecen
iluminados por leyendas incandescentes
la tarde comienza a reflexionar
una atmósfera esférica rueda sobre el cuerpo flexible
de un dios adolescente
¡qué difícil es marchar sin caer!
triángulos derramados en la mano del niño impasible
el recién llegado ahoga un grito
alguien revela en voz baja
que la carne es la vestidura del sueño secreto
el viajero apresurado
ha perdido el corazón
que flota
¿a quién extiendes la mano?
aterrorizado
retrocede
lentamente la mano del sueño me entrega su noche secreta
sonrisa cansada
de puntillas
se acerca
sonrisa cansada, sueño vestido de carne.

Aldo Pellegrini




VISITA NOCTURNA

Leyendo a Aldo Pellegrini.


Cae la noche rota,
el sueño vestido de carne
agasaja a los invitados:
coleccionistas de lo imposible,
suicidas por temor a la muerte,
ingenuos melancólicos,
traficantes del alma,
embaucadores arrepentidos,
hacen su aparición
entre cristales rotos, transparentes,
derramados en la mano de la máscara impasible,
aquella que detiene las horas.

A través de los muros,
se desliza lentamente,
la encrucijada de todos los caminos,
las vértebras bailan alegremente
huyendo de las heridas más delicadas.

Un visitante inesperado,
ahoga el grito de la muchedumbre,
extiende su mano hacia la máscara,
y le revela en voz baja:
¡difícil caminar sin caer!

Vicente Prada Gómez




LICANTROPÍA CONTEMPORÁNEA(Fragmento)

El grado más alto de la tristeza tanto puede ser
un general ciego mendigando a través de las islas
Como hacia las 3 de la mañana la avenida
de la Ópera
No hay límites para la melancolía humana
Se cuenta siempre con una piedra para colocar sobre la pirámide
de las lágrimas
Estáis seguros de padecer tanto como una mujer estrangulada
en el momento en que ella sabe que todo ha terminado y desea acabar
Estáis seguros de que no valdría más ser
ser estrangulado si uno piensa en los cuchillos de las horas que se acercan
Desde hace tiempo vivo mi último minuto
La arena que mastico es la de una agonía invisible y perpetua
Las llamas que hago recortar de tiempo en tiempo por el peluquero
son las únicas en delatar el negro infierno interior que me habita
Como cuerpos privados de sepultura
los hombres se pasean por el jardín de mi mirada.

LOUIS ARAGON




LICANTROPÍA CONTEMPORÁNEA

Leyendo a Louis Aragon

Aquí me detengo, me dije, voy a escribir
sobre esta licantropía que me ciñe y me cobija
tras las manos de un etéreo barco que no zarpa,
bajo las cornisas del odio que no aflora,
entre las bocas que no cesan de cerrarse.

Odio a muerte lo que no muere a través de los siglos
como si fuera necesario para hombre y mujer.
Yo no quiero vagar sobre la indecisa cuestión
del ser o no ser, porque sólo hay letra y viva,
porque nada se consume sin ella y sus regueros.

Odio no nacer todavía a la suerte del condenado
a la palabra, vértice angular, fuente inagotable.
“El grado más alto de la tristeza tanto puede ser”
una mano que se levanta buscando otra mano
como la quietud que imponen los abrazos.

“No hay límites para la melancolía humana”
Soy la noche cegando el camino del nuevo día,
la lujuria cansada antes del último minuto,
la muerte que no espera nada de las transformaciones ,
la vida queriendo ser vivida, la que no quiere vivir en las palabras .

Nadie sabe que el pasado ha pasado
ha dejado sus huellas y no ha despertado jamás.
Nadie pregunta por el futuro que hay que hacer
y deshacer una y otra vez hasta que se levante y ande.

Licantropía contemporánea saliendo de un poema
y entrando en la vida de los hombres futuros.

Amelia Díez Cuesta


El POETA CANTA POR TODOS

I

Allí están todos, y tú los estás mirando pasar.
¡Ah, sí, allí, cómo quisieras mezclarte y reconocerte!
El furioso torbellino dentro del corazón te enloquece.
Masa frenética de dolor, salpicada
contra aquellas mudas paredes interiores de carne.
Y entonces en un último esfuerzo te decides. Sí, pasan.
Todos están pasando. Hay niños, mujeres. Hombres
serios. Luto cierto, miradas.
Y una masa sola, un único ser, reconcentradamente
desfila.
Y tú, con el corazón apretado, convulso de tu solitario
dolor, en un último esfuerzo te sumes.
Sí, al fin, ¡cómo te encuentras y hallas!
Allí serenamente en la ola te entregas. Quedamente
derivas.
Y vas acunadamente empujado, como mecido, ablandado.
Y oyes un rumor denso, como un cántico ensordecido.
Son miles de corazones que hacen un único corazón que te lleva.

II

Un único corazón que te lleva.
Abdica de tu propio dolor. Distiende tu propio e
contraído.
Un único corazón te recorre, un único latido sube a tus
ojos,
poderosamente invade tu cuerpo, levanta tu pecho, te hace
girar las manos cuando ahora avanzas.
Y si, te yergues, si un instante levantas la voz,
yo sé bien lo que cantas.
Eso que desde todos los oscuros cuerpos casi infinitos se
ha unido y relampagueado,
que a través de cuerpos y almas se liberta de pronto en
tu grito,
es la voz de los que te llevan, la voz verdadera y alzada
donde tú puedes escucharte, donde tú, con asombro, te
reconoces.
La voz que por tu garganta, desde todos los corazones
esparcidos,
se alza limpiamente en el aire.

III

Y para todos los oídos. Sí. Mírales cómo te oyen.
Se están escuchando a sí mismos. Están escuchando una
única voz que los canta.
Masa misma del canto, se mueven como una onda.
Y tú sumido, casi disuelto, como un nudo de su ser te
conoces.

Suena la voz que los lleva. Se acuesta corno un camino.
Todas las plantas están pisándola.
Están pisándola hermosamente, están grabándola con su
carne.
Y ella se despliega y ofrece, y toda la masa gravemente
desfila.
Como una montaña sube. Es la senda de los que marchan.
Y asciende hasta el pico claro. Y el sol se abre sobre las
frentes.
Y en la cumbre, con su grandeza, están todos ya cantando.
Y es tu voz la que les expresa. Tu voz colectiva y alzada.
Y un cielo de poderío, completamente existente,
hace ahora con majestad el eco entero del hombre.

Vicente Aleixandre




EL POETA CANTA POR TODOS.

Leyendo a Vicente Aleixandre

Así, de verde y profundos ojos, la tarde
cayó como larga fatiga.
Vagué quizás por alturas y cuando regresaba,
plegaba mis alas cansadas y besaba mejillas inocentes.
Adustas ventanas miraban mi vuelo cernirse sobre
incauto que mira abismos en cercanía de ave.
Los grises de la noche ocultaron su color
y pasos de mi separaron el botín doblegando mis manos
a aplaudir, ante la función de vivir.
Y me quedé pensando, fraguando mi interior
de corales y dulce era el rumor que rondaba
aquel paso detenido.
Me arrojé de la cima cayendo sobre el asfalto
y miles de hojas quedaron de mi esparcidas, como luz que estalla,
y se hace una tarde sola de amor, infinita.

Miguel Martínez




PEQUEÑA BIOGRAFÍA DE UN HOMBRE CONTEMPORÁNEO

Entre dos guerras deflagró mi vida.
Entre dos apogeos del estrago.
Dos guerras grandes cual el mundo mismo.
Antes de la primera yo fui blanco.
Después de la segunda ya tenía
el color de la pólvora tatuado.
Antes de la primera iba desnudo,
animal inocente por los llanos
frumentales. Después de la segunda,
cota de malla y corazón blindado.
Olía el musgo a semen de leones.
Los arroyos a orines de caballo.
Antes de la primera no tenía
temor del fuego, del rescoldo humano.
Durante la segunda, intensamente
los tuétanos salidos me quemaron.
Pude sobrevivir arrebatándole
a un muerto su rincón. Y así, empujándolo
como a un costal de carcomidos huesos,
lo eché del foso y me escondí en su cárcamo.
Después clamaban a millar de voces
que yo era un resurrecto. Y me apedrearon.
Antes de la primera, humildemente
como se brinda un pan daba la mano.
Después de la segunda la escondía.
Antes de la primera, noble el paso.
El de un hombre sencillo que confiara.
Después de la segunda, brinco largo
de tigre hambriento. Vida bifurcada.
Ni siquiera me duele recordarlo.
Carezco de dolor. No tuve triunfos
ni dignidad y soy uno de tantos
delincuentes que nombran las noticias
cotidianas. Un nadie. Un ser castrado.

German Pardo García




PEQUEÑA BIOGRAFÍA DE UN HOMBRE CONTEMPORÁNEO.

Leyendo a German Pardo García

La mitad del mundo se consume
como la cera de la vela que alumbra
a la otra mitad.
Cegado por aúreos destellos,
enceguecido por luces de Neón
enfermo de los más terribles
males de occidente;
el hombre avanza y retrocede.
Prostituido, envilecido,
corrupto, enamorado de su mismo,
pero también brillante,
Diógenes que ilumina
su caída,
Penélope que teje su destino,
genio del cosmos,
artista del sentido,
amante de las horas por venir,
registra con su cincel
en la ladera de la montaña
sus próximos devaneos
con la Historia.

Alejandra Menassa de Lucia





HECHOS MEMORABLES

Poema escogido por Lucia Serrano

Acuérdate de tu padre y de tu madre, y de tu primera mentira
cuyo indiscreto olor se arrastra por tu memoria.
Acuérdate de tu primer insulto a los que te engendraron:
la semilla del orgullo quedó sembrada, resplandeció la fisura
quebrando la unidad de la noche.

Acuérdate de los anocheceres de terror en los que el pensamiento
de la nada te arañaba el vientre, y volvía sin cesar
para picotearte como un buitre; acuérdate también de las mañanas de sol en el cuarto.
Acuérdate de la noche de liberación en la que, al caer tu
cuerpo suelto como un velamen, respiraste un poco del aire incorruptible; acuérdate también de los animales pegajosos que
te han vuelto a aprisionar.
Acuérdate de las magias, de los venenos y de los sueños te-
naces -querías ver, te tapabas ambos ojos para ver, pero no
sabías abrir el otro.
Acuérdate de tus cómplices y de los fraudes en común y de
ese gran deseo de salir de la jaula.

Acuérdate del día en que desgarraste la tela y te apresaron
vivo, inmovilizado ahí mismo en la batahola de bataholas de
las ruedas que giran sin girar, contigo adentro, cogido siempre
por el mismo instante inmóvil, repetido, repetido, y el tiempo
no daba sino una vuelta, todo giraba en tres sentidos innumerables,
el tiempo se cerraba al revés ( y los ojos de carne sólo
veían un sueño, sólo existía el silencio devorador, las palabras
eran pieles secas, y el ruido, el sí, el ruido, el no, el alarido
visible y negro de la máquina te negaba), el grito silencioso
"Yo soy" que el hueso oye, por el cual muere la piedra, por
el cual cree morir lo que nunca fue. Y tú no renacías a cada
instante sino para ser negado por el gran círculo sin límites,
todo pureza, todo centro, todo pureza salvo tú mismo.

Y acuérdate de los días que siguieron, cuando marchabas
como un cadáver hechizado, con la certidumbre de ser devorado
por el infinito, de ser aniquilado por la existencia única de
lo Absurdo.

Y acuérdate sobre todo del día en que querías arrojarlo todo,
de cualquier modo. Pero un guardián vigilaba en tu noche,
vigilaba mientras dormías, te hizo tocar tu propia carne, te
hizo recordar a los tuyos, te hizo recoger tus andrajos.
Acuérdate de tu guardián.
Acuérdate del hermoso espejismo de los conceptos, y de las
palabras conmovedoras, palacio de espejos construido en un
sótano. Y acuérdate del hombre que vino y lo rompió todo,
te tomó con su tosca mano, te arrancó de tus sueños y te obligó
a sentarte sobre las espinas del pleno día. Y acuérdate de que
no sabes recordar.
Acuérdate de que todo se paga, acuérdate de tu felicidad,
pero cuando te trituraron el corazón, era ya demasiado tarde
para pagar por adelantado.

Acuérdate del amigo que te tendía su razón para recoger tus
lágrimas brotadas de la fuente helada que violaba el sol
de primavera.

Acuérdate de que el amor triunfó cuando ella y tú supisteis
someteros a su fuego ansioso, rogando morir en la misma llama.

Pero acuérdate de que el amor no es de nadie, de que en tu
corazón de carne no hay nadie, de que el sol no pertenece a nadie,
ruborízate al contemplar el cenagal de tu corazón.

Acuérdate de las mañanas en que la gracia era como una
vara amenazadora que te conducía, sumiso, a través de tus jornadas, ¡bienaventurado el ganado bajo el yugo!

Y acuérdate de que entre sus dedos entumecidos tu pobre
memoria dejó escapar el pez de oro.
Acuérdate de los que te dicen: acuérdate. Acuérdate de la
voz que te decía: no caigas. Y acuérdate del placer equívoco
de la caída.

Acuérdate, pobre memoria mía, de las dos caras de la medalla.
Y de su metal único.

René Daumal

sábado 23 de enero de 2010

TALLER DE POESIA DE LOS SABADOS 23-01-10


GRUPO DE POESÍA DE LOS SÁBADOS A LAS 18:00 h
-revista virtual-
COORDINADOR : MIGUEL OSCAR MENASSA NÚMERO - 41 - 23/01/10
Semana a semana iremos mostrando en este blog el producto del trabajo realizado en el Taller virtual de poesía los sábados a las 18:00 h de la Escuela de Poesía Grupo Cero, coordinado por el poeta Miguel Oscar Menassa





Cuadro: Besos.Magdalena Salamanca

LA TERCERA PREGUNTA

Son las 5 de la mañana y el latido de la noche me ha desvelado,

un reguero de preguntas acometen con terquedad e interrumpen sin sueño,

la paz del descanso, huye con fuerza, de los contornos acústicos de su armonía.

Hay espacios de la habitación que me miran, esperando una respuesta,

yo permanezco quieta, en silencio, intento distraer sus ansias con mi indiferencia,

pero sus ojos son como llamadas punzantes al corazón.

Inquieta, me deshago entre las sábanas, hasta caer en las garras del poema,

esta vez, viraré los prejuicios y sentiré el resplandor de sus pasos en mis manos,

tocaré las tecla con firmeza y si fuera necesario, coseré mis dedos sus letras.

Han pasado casi treinta minutos desde el comienzo y nadie se ha dado cuenta,

la oscuridad que respiran las paredes de una casa en la soledad

me recuerda que aún, no he encontrado la voz para el futuro.

La tercera pregunta se esconde, como la muda palabra, que furtiva de mí, me condena.

No tengo respuestas, pero quizá las tuviera, quizá fueran las miradas

que me hicieron levantar hoy, a las 5 de la mañana, para escribir, este poema.

Quizá las respuestas sean la incertidumbre, la zozobra que desgaja la vida,

ese misterio que se coagula en el amor de aquellos que se fueron para siempre.

No quiero saber si la razón o la muerte, son las culpables, sólo quiero vivir.

Vivir a tu lado, al lado que se alegra y comparte, al lado que se tiñe de odio y comparte,

vivir en tus palabras, en la terquedad de una ilusión, en la planicie de los días al pasar;

dejar de llorar este silencio, que me aleja de aquella que me mira, desde el final.

Magdalena Salamanca


Cuadro: Sobre fondo blanco. Carlos Fernandez

EL TERCERO NOMBRA

Una antorcha de aire detiene su libertad de vuelo.

Llega la imagen impresa en el suelo de la voz.

La moneda cruza la mano en que respira la herida.

Comienza el juego.

Y cuando llega el frío, es abrigo la letra de lana en el pecho,

el duelo, un guante de cuero envuelto en versos,

la locura, un cascabel de lágrimas regando el invernadero.

Continúa el juego.

El error del acto se hace eco en el martillo yunque del estribo,

cayendo el delicado velo de las primeras impresiones

en el vacío margen del doble espacio entre los cuerpos.

Las reglas son el juego.

La terna pregunta es un título que nombra desde la altura lo hecho.

Su lugar de partida, un olvido nuevo, catarata de serpientes

que no ceja en vítores el risueño rostro del aplauso.

Todo infinitivo es juego.

¿Importar?…todo se importa: el hueso de la nariz y

la rosa del tiempo, el astro número que te nombra

y el pétalo interlocutor con quién se está leyendo.

Carlos Fernández


Cuadro: Doblaje cinematografico. Miguel Menassa


¿LA TERCERA PREGUNTA?

En esta tarde aciaga donde

no zarpo hacia las muchachas.

Las sirenas de hielo deshuesan las horas

¡Que talle de virgen padecen!

Como si las hubiera pintado,

desde otra historia que se repite,

la misma mano.

Esta sombra tres veces proyectada.

Manuel Menassa de Lucia.



Cuadro:El sueño dorado. Miguel Menassa


LA TERCERA PREGUNTA


Sigilosa, cómplice de un Morfeo

siniestro e implacable

se presenta la tercera pregunta,

un murmullo que dice:

soy la tercera, ¡exijo una respuesta!

Como una liana peligrosa,

salvaje,

constriñendo palabras que, en tumulto,

se lanzan al abismo de una respuesta.

Vacilante, detengo las palabras,

que ahora, suavemente, danzan.

Pilar Rojas


Cuadro: Hojas de otoño. Miguel Menassa

LA TERCERA PREGUNTA

Te espero tomando un café.

El local está abarrotado.

Ellos no te buscan, ni siquiera

nunca te soñaron.

La taza humea y mi cabeza,

parece que también.

Hoy nada claro hay en mí.

El mundo se debate

entre un presidente descafeinado

y otro con mirada sádica.

Entre un motor diésel o gasolina,

casa independiente o adosada.

A mí qué se me importa.

Yo sólo quiero escribir un poema decente.

Desbaratar la tarde y empezarla de nuevo.

Olvidar todas mis preguntas

para que alguna nueva nazca.

Desvirgar todas las palabras

que nunca pronuncié

y dárselas a la página.

Helena Trujillo Luque


Cuadro: El poeta llega a Madrid. Miguel Menassa

¿QUE ES UNA MUJER?

Tu cuerpo es un río extendido que no deja de pasar,

y de sus orillas gozo, mirando al fondo de tus ojos,

vida y canto que me llama.

Siento la creación de un reflejo junto a tus pies

y adoro ese gesto tímido cuando naufragan

tus pétalos de labios sobre mi frente ávida

de ti.

Entonces, siento el mundo más cercano.

Tu disimulo es goce de pecho enfebrecido

que solo pide el brillo de la luz.

Y todo es sorpresa.

Navegas con ardor

sobre mi ansia erguida

y ligo mi latido a un concierto de aves

que revolotean bajo tus caderas,

y noto como asciende el amor

en nuestra morada, estallando

en una dicha sosegada,

que arrebata tus suspiros,

en un placer que nunca acaba.

Miguel Martínez Fondón


Cuadro: El poeta llega a Madrid. Miguel Menassa

El pajarito

A Paco Urondo

Todos duermen.

Plácidamente todos los otros duermen.

Dejan caer sus cabezas

Decapitadas por la noche.

Y duermen.

Pero hay agujas clavadas en mi sueño

En todos mis sueños.

Y aleteo con alas ajenas.

Y es penoso decir te amo

Con una voz extranjera.

Y me pregunto:

Cómo vivir sin este sol

Sin este mundo

Sin este brazo derecho

Sosteniendo tu bandera?

Cómo ser habitual o simple

Cuando muere un pajarito

Y eras vos?

Todos duermen,

Plácidamente todos duermen.

Dejan caer sus cabezas

Decapitadas por la noche.

Y duermen.

Y cómo pueden?

Cuando se muere un pajarito

Y era yo?

Marcela Villavella



Cuadro: La cueva de Ali Baba. Olga de Lucia

MUJER ¿POR QUE CALLAS?

¿Por qué callas?

Te busco, te reclamo, te convoco

y sólo encuentro soledades

partiendo entre las dunas,

perdiéndose en el dorado reflejo de la arena.

¿Por qué lloras?

¿Por qué cristalinas perlas ,

resbalan por tu rostro,

si no conformaran un oasis para tu alma,

ni estremecerán corazones de hojalata.

¿Por qué te niegas?

Brutal, inhumana, omnipresente.

Majestad de las tinieblas,

te consumes bajo el signo de tragedia.

Olga de Lucia


Cuadro: miradas en la cumbre. Miguel Menassa

LA TERCERA PREGUNTA

En tu melodiosa desnudez

escribo el estallido que no te abandona:

¿cómo escapar?

Luz y pregunta

en tu cabeza acostumbrada

a la rebeldía del cabello

ondeando los misterios del mundo.

Tiene el alma su división

iluminada en heliotropos abiertos

que partirán mañana

como si fuera la última lluvia,

la última gota abrazando

la respiración de la noche.

Vuelan las gaviotas

y nadie responde

en el fondo de mi garganta.

Mónica López Bordón

Cuadro: El cañon del Colorado. Alejandra Menassa


¿Y SI YA NO ME PREGUNTARA NADA MÁS?

No preguntes por el camino,

pon el pié, y anda.

No le preguntes si te ama,

ámalo.

No preguntes cuántos son los pétalos de la rosa,

déjate embriagar por su perfume.

No preguntes si es hoy o si es mañana,

siempre es hoy.

Y si algún día dejas de preguntarte

¿en qué planeta vivo?

¿de qué materia el verso?

¿qué palabra me hiere y

cuál otra me consuela?

¿cuánto mide el amor?

¿cuánto pesa el deseo?

¿qué color los amantes?

¿qué destreza preciso

para desembarcar con el navío indeciso

de mis labios en la tierra prometida de los tuyos?

Y si algún día dejo de preguntarme,

quizás sean ceniza mi lengua y mi garganta,

quizás haya dejado viuda ya a mis palabras,

un aire mortecino recorrerá el recinto,

y entre tú y yo la parca, habrá hallado su sitio.


Alejandra Menassa


Cuadro:Horizonte de otoño.Miguel Menassa



EL MÁS PROFUNDO DE LOS DESCUBRIMIENTOS

Un interminable escalofrío recorre un mundo lejano,

lentas sacudidas de frentes de cristal,

deteniendo relojes de horas simétricas.

Cuerpos caídos, sorprendidos por el despiadado sueño

del que emergen cada mañana.

Sembradores de la angustia,

gritando que es posible zarpar,

hacia el país del descanso.

Y la alegría de vivir atada a columnas derribadas.

Un sudor frío empapa los semblantes desesperados,

la sombra de los viajeros,

la quietud de las puertas,

que muestran el camino recorrido.

Y esas almas se emocionan,

ante la sencillez del poeta,

que escribe del dolor para ahuyentar a la tristeza,

que sus gritos de muerte convocan al amor.

Versos donde Dios se rinde,

y el corazón se parte en mil pedazos,

al paso de un viento tenue,

donde borrar el rostro que se contempla a sí mismo,

se hace necesario.

Versos desde los que partir,

a la búsqueda de caminos paralelos,

al encuentro de nuevas formas,

de amar la vida.

Vicente Prada Gómez



Cuadro: Observando la experiencia. Miguel Menassa


LA TERCERA PREGUNTA

No habían sido tantos los pecados cometidos,

y sin embargo, temía que la tercera pregunta nos delate.

Me imaginé llegar muy livianita en la primera nube de la mañana,

sin demasiado cuerpo, sabiendo que era fácil vernos pasar,

y recordando el silencio de las estrellas íbamos al encuentro

de aquél sabiondo tribunal.

Al entrar en el salón, una esfera luminosa giraba enloquecida

frente a mis ojos extraviados,

y ya no sabía de donde venía el miedo.

Revisaba la textura de mis cabellos y los sentía ordenados,

después quería escuchar mi nombre,

esa voz que me llamaría para realizarme la tercera pregunta.

Haber aprobado las dos anteriores no nos salvaba de nada.

Era imprescindible responder con celeridad esta última oportunidad,

para ser absuelto, para no tener condena,

para escribir en el aire, las grandes obras, como los parias.

Rama desnuda.

Cruz transparente.

Nocturna mariposa apoyada esperando en la rama del antiguo árbol.

Toda luz.

Tierno cáliz.

Lucía Serrano



Cuadro: Infinitesimal. Amelia Diez

LA TERCERA PREGUNTA

La tercera también es la primera.

Rueda sinfín de una eterna circularidad

sin retorno, asimétricamente perfecta,

impúdica y voraz, como sus sedientos

soportes humanos, terrestres renovables,

incipientes músicas queriendo alcanzar

sus propios labios, sus próximos latidos.

La tercera vez que he nacido

sobre la faz de la palabra y sus redes,

silencio clamando su puesto y su despertar

callado por los que nunca habitarán

sino entre calles vacías o barcos sin deriva.

Era una lluvia que no conocía el desierto

ni la confusión propia de la indecisión,

¿era acaso una pregunta acercándose

sin pudor a mi puerta,

que espero me sea dada en mi propio vacío?.

Una vez más me pregunto por mí

y la respuesta no se hace esperar,

no sería sin lo múltiple y lo simple

arrebatado a las cornisas afiladas

de aquella noche de invierno.

Mí no sería sin las calladas letras

que me cortaron sin parsimonia

entre página y página, entre mirada y voz.


Amelia Diez Cuesta

domingo 17 de enero de 2010

TALLER DE POESÍA DE LOS SÁBADOS 16-01-10



GRUPO DE POESÍA DE LOS SÁBADOS A LAS 18:00 h
-revista virtual-
COORDINADOR : MIGUEL OSCAR MENASSA NÚMERO - 40 - 16/01/10
Semana a semana iremos mostrando en este blog el producto del trabajo realizado en el Taller virtual de poesía los sábados a las 18:00 h de la Escuela de Poesía Grupo Cero, coordinado por el poeta Miguel Oscar Menassa




Cuadro: A la vuelta de mi razón. Manuel Menassa

¿ESTABAS TÚ?

Nos encontramos como luces perdidas
en el bosque amargo del desasosiego.
Nunca tuvo tu boca tantos dientes
Ni mi piel tantas pieles.

Fue el viento dos brazos atando tu cintura
y la flor prohibida del jardín, tu misma.
No esperamos tendidos en la parda tierra,
custodiados por la luna, a que nadie viniera.

Sin embargo
estaba la luna
y estabas tú.


Manuel Menassa de Lucia.




Cuadro: La Máscara de Nofret. Miguel Menassa.

¿POR QUÉ?

Por qué bailan así tus ojos.
Por qué los poemas se detienen al nombrarte.
Por qué mis sangre se hiela cuando te vas.
Por qué los días se alargan cuando hablas
y el mundo parece pequeño cuando sueñas.
Por qué, me pregunto, la ciudad late
al son de tus palabras
y las señoritas se ponen sus mejores galas
para verte pasar.
Por qué el negro no es nunca más negro
y el azul a veces es verde, violeta o amarillo.
Por qué la vida vibra cual tambores indígenas
y la ciudad es selva, pradera americana
o rivera o mar.
Por qué, mil veces, no te inventaron antes
y la historia se casa contigo
para no ser nunca más llanto,
venganza, desolación.

Helena Trujillo Luque



Cuadro: El tifón sobre Estocolmo. Alejandra Menassa

¿GANAREMOS EL NOBEL?

Un hombre se puso en pie, certero paso,
aseguró la montura de su yegua alazana
y cabalgó sin descanso su camino.

Después vinieron otros a descifrar
la letra que impregnaba las hojas:
destilación de saberes e historia,
y dijeron:
le sirve al mundo esta escritura,
le sirve al hombre.

Nosotros, compañeros de viaje,
ya habíamos descubierto el tesoro.
Y mientras pensábamos si
dárselo a los otros,
y mientras nos guardábamos las monedas
y nos comíamos las viandas del conocimiento,
vino la Historia a decirnos:
Deben entregar este patrimonio al mundo.

Y un poco nos resistimos a la empresa,
pero después leímos otra vez
y el maestro decía:
Es para el mundo esto que escribo,
Y si, era una flor en medio del desierto,
un oasis donde ya nadie tiene agua,
una fábrica de hombres, mujeres de la letra.

Y decidimos aceptar el desafío,
abrir las compuertas, decir a todo el mundo
que el trabajo abre las puertas del tesoro,
esta obra, este poeta que amamos.

Alejandra Menassa de Lucia






Cuadro: Y cada uno. Miguel Menassa.


¿TIENE FIN EL MUNDO?

Me pregunto
si este mundo perfumado de eucaliptus
podrá extinguirse.
Si podrá ser que nos quedemos
sin ver la lluvia a través de los cristales.
Si podrá prescindirse de sentir
la cálida caricia del sol
sobre la piel.
Podremos no volver a caminar
nunca jamás sobre la arena tibia?
Podrá súbitamente frenarse
la brisa fresca contra el rostro?
Será verdad la idea
de que este mundo ya no existirá
cuando transito por un camino tan sólido,
cuando la pena se empieza a diluir y
hay tanto sol explotando en mi pecho?
cuando tantas manos salen de mi
y a tantas otras recibo?

No,
no creo que este mundo
pueda ya no estar.

Gaby Melluso



Cuadro: El profesor de pintura. Miguel Menassa


¿A QUÉ VIVIMOS?

Vivimos a morir
Miguel Menassa


Danos tu mirada, vida, te digo palpitando
con las manos desesperadas y tanta sed de vivir.
Tengo entre las venas caricias, pólvora y huellas,
los zapatos desgastados de caminar el crepúsculo
como si fuera la patria de todos los sueños
para empezar a vivir.

Resplandece la esperanza.
Hay tiempo de todo en este juego de morir.
¿Dime, cuánta vida te debo, y cuánta muerte?
¿Qué preguntas hallan respuestas?

Tiene la Parca su armonía
entre los vivos y los muertos.
Son mis labios todos los besos
que le ganan la partida, lentamente,
en cada sesgo distraído de la tarde,
en el amor de la palabra que brinda en mi piel,
sin esperar nada, ni siquiera, a la muerte.

Mónica López Bordón




Cuadro: Estallido vegetal. Miguel Menassa

BRUMA NOCTURNA

Te acercabas despacio
al mundo de los vivos,
y temías que algún
ser deformado,
te tragase
Caías a la tierra,
perdido,
y la bruma nocturna,
cubría el escenario,
con una mortaja azul,
confeccionada para ti,
por ti mismo.

Lucía Serrano





Cuadro: Juntos al amanecer. Miguel Menassa


¿A QUIÉN PERTENECE ESTE FRÁGIL CAMINO?

Amanece y unos rostros insaciables avanzan.
Errante pócima impregnando cuerpos rendidos,
distancia de miradas violentadas
por unos párpados plegados.

Algunos renuncian al reposo,
otros caminan con aire vencedor,
buscando la luz que no ilumina y las palabras imposibles.
Pregonan esperanzas entre el pasado, presente y futuro.

Una herida en mitad de la frente cristalina sangra,
azota las paredes,
deambula entre templos en ruinas,
atraviesa la belleza de las formas,
camina con lentitud en la oscuridad.

Hebras del viento, clamor azul
que se lanza sobre el centro de una multitud tambaleada.

Hay escalofríos que se deslizan por el espacio,
con la imperfección del abismo suspendido,
de noches desnudas,
del cristal sin imágenes,
de los rostros vacíos,
de los pasos que se alejan,
de los portadores de dudas.

En este laberinto de pausados símbolos,
mezclan su apasionada sangre,
lo vivido y lo soñado.



Vicente Prada Gómez.



Cuadro: Espadas de la noche. Carmen Salamanca

PORQUÉ QUIERO ESCRIBIRLO TODO


De tus ojos,
el sabor estricto en dicotomía,
molécula especular al viento
y el arrobado fulgor de la mirada.

De la noche,
profundo sumidero de huérfanos en desgana,
músculos arrepentidos y, al amanecer,
conspicuo laberinto de salidas.

De la vida,
esas ganas de arrancarlo todo,
rescatar el velo y taponar la herida:
mi propia fecha de caducidad
derrotada en cada página.


Carmen Salamanca




Cuadro: Sin respuestas. Miguel Menassa.

¿QUÉ ES UNA MUJER?

A veces, todo es difícil: el silencio,
la alegría, el coraje...
Hablamos de morirnos, pero no lo creemos.
cuando te abrazo, te surca una cascada infinita de marfil
que rasga tu espalda, iluminando cada minuto
y así hasta lo eterno.

Entonces, tu divina indiferencia me hace mirar
la puerta, donde veo naufragar el lado opuesto
del adiós, y recojo mis trozos de mi,
como rayo súbito que se detiene antes de arrojar
su mortal belleza, sobre tu cuerpo celeste.

Amada, me has apartado del cruel camino
con el don supremo de tu suave piel infinita,
con únicas caricias que entre jadeos callas.

Alzo mis ojos de moribundo y entre azotes
de cólera, la vida y muerte se separan.

Recojo mis ojos desvanecidos de sombra
y juntos, nos echamos a andar


Miguel Martínez.






Cuadro: La Dama verde. Miguel Menassa.

¿QUIÉN ES LA LOCURA?

Una vez mudada la piel y
encerrados en la guardilla
los restos de toda una vida,
aparece desvanecida ante mí,
deshecha en mil preguntas,
como si del futuro, tuviera yo, algún saber.

Le digo que se calme
que los vientos del norte
traerán las respuestas.

Ella insinuante y, a la vez,
comprometida en sus palabras,
se tiró al suelo, formando hélices,
que brotaban a gran velocidad de sus cabellos,
mientras se retorcía sobre sí misma, gritando;
¡Quiero una respuesta! ¡Dame una respuesta!

Cómo explicarle
que hay preguntas que no tienen respuesta,
o que si hubiera respuestas para todas las preguntas
a veces, es mejor no preguntar.

Ella no podía detenerse,
el torbellino que ya ocupaba casi toda la habitación
cada vez aspiraba con más fuerza las pausas de la noche,
tuve que acercarme mucho para escuchar su voz,
la violencia de su delirio me introducía furtivamente
en esa espiral de sueños que brotaba de sus ojos.

¿Cómo detener aquel instante de locura?
¿Cómo cautivar, su dimensión astral, con una palabra?
En ese momento, me rendí ante la evidencia,
aparté la mirada de ella, sabiendo que nada podía hacer,
y, bruscamente, aquel remolino de viento cesó con severidad.
Ella se levantó del suelo, como si nada hubiera pasado,
se acercó hasta mi cuello y besándolo con fervor me dijo:
Gracias, esta vez hemos vencido.

Yo no dije nada, la besé repetidamente los labios,
hasta que su cuerpo y el mío, desaparecieron.


Magdalena Salamanca






Cuadro: Matérica soledad. Amelia Díez.

UN DÍA ME PREGUNTÉ

Un día me pregunté
y después no dejé de preguntarme.
Me pregunté si quería vivir
o no quería vivir. Entré en los libros,
los libros entraron en mí, entré en el amor,
el amor entró en mí, entré en la universidad,
y nada me conducía a ninguna decisión.
Un día me topé con una manera de pensar,
envuelta en forma de libro y bajo el nombre de Freud,
y una pequeña alegría atravesó mi pequeño cuerpo
imaginado, mi pequeña oportunidad perdida.
Después todavía la pregunta caminaba en plena libertad.
Ninguna palabra saciaba su sed, ninguna frase calmaba
su fricción y su insistencia impertérrita, su constancia.
Hasta que un día que no volvería, que nunca conocería,
un libro me dijo: “el goce será el encuentro
con lo que no soy ni me pertenece; el goce será,
el goce de las diferencias”
Desde entonces una decisión me ha tomado,
quiero vivir, quiero vivir...hasta morir
y todavía más, quiero vivir más allá de mi muerte,
quiero vivir, en voz de otros.

Amelia Díez Cuesta





Cuadro: Húmeda sed. Miguel Menassa.

UNA PREGUNTA

En el límite exacto
donde la voz se dispersa en ecos,
allí, donde la fulgurante palabra dibuja límites,
horizontes remotos,
y la respuesta exhibe su labranza
convirtiendo en vergel el yermo sigilo,
aún sostiene, el nimbo, lágrimas estériles,
fragmentos inservibles.

Pilar Rojas



Cuadro: Sombras y siluetas. Carlos Fernández


ÉRASE UNA VOZ…

Los naipes están servidos,
cada plato espera el abordaje comensal del oro
en copas esmeriladas por el fuego que la espada blande
cantando el coro ¡¡las cuarenta en bastos!!

Es un juego cantar con alegría, la novel noticia que titila,
en los corazones bruñidos del pulso mortal con la suerte.
Cada partida es una muerte, todo efebo un número exacto
y el pétalo una letra capaz de trocar el pescado en veneno.

Érase una voz que de cinco continentes provenía…
¿alucinaciones esa melodía? ¿es furtiva la locura?

Nuestras manos siguen siendo educadas en el saludo, en cada pacto,
nuestras manos conservan la caricia y del dolor conocen
la distancia precisa de la espada, el brillo del oro, la esencia del brindis.

Esa sombra de nuestras manos abiertas al sol
ese puño que de madera suena al cantar las cuarenta verdades del fango
ese temblor, del eco que somos, conserva el aplauso en la copa de tu sed
y la dureza en diamantes del trébol que elegantemente asciende
por la escalera de color para dibujar el bronce índice de la sirenita.

Carlos Fernández

domingo 10 de enero de 2010

TALLER DE POESÍA DE LOS SÁBADOS 09-01-10



GRUPO DE POESÍA DE LOS SÁBADOS A LAS 18:00 h

-revista virtual-
COORDINADOR : MIGUEL OSCAR MENASSA
NÚMERO - 39- 09/01/10
Semana a semana iremos mostrando en este blog el producto del trabajo realizado en el Taller virtual de poesía los sábados a las 18:00 h de la Escuela de Poesía Grupo Cero, coordinado por el poeta Miguel Oscar Menassa



EL HOMBRE SE PREGUNTA

¡Qué extraño guardapolvos, sin cinturón,

custodia la noche hermética de los armarios!

Piezas de museo reclinadas como el escorbuto

miran los verdes limones que contabiliza la máscara de la nuez.

¡Qué extraña colección de monedas, vitolas y colchón de morera

en la metamorfosis que alcanza lo invertebrado de la imagen volar.

Palabras de plástico y letras al hierro atadas al palo mayor, otean

desde los hombros del sastre, el destierro de cada frase invernal.

El hombre se pregunta en el zaguán donde pinta óxido,

el somier escarchado del amor,

en aquella garita escarpada del vacío donde descubre

la muerte mariposa que plena de polen germina al viento su tesoro.

Soy el hombre que se pregunta por las construcciones del deseo

el extraterrestre baluarte que examina el temblor de la sombra y prende

la hoguera versátil del relámpago, con su dote de voz, en el columpio del tiempo.

Soy el negro potro de tinta,

la blanca yegua de papel y

el verde longevo del limón.

Carlos Fernández





Cuadro: Encrucijada.Miguel Oscar Menassa.


“¿POR QUÉ NIEVA EN ENERO?”

Nieva en enero

después de una cálida navidad

para traer el año nuevo.

En enero abren los cielos

las puertas del olvido

y caen los recuerdos en forma

de nieve azucarada.

Blanco para cubrir los pecados

para pintar la noche

y embellecer la luna

que muere en diciembre

para nacer

mujer de blanca piel.

Cruz González Cardeñosa




Cuadro: Miguel Oscar Menassa. Mástiles de antaño.

¿SERÁS, AMOR, UN LARGO ADIÓS QUE NO SE ACABA?

Pedro Salinas

Se asoma a los labios la voz que te nombra

desde nadie.

¿Serás, amor,

un largo adiós que no se acaba?

Me pregunto, te pregunto

Íntima

desde el otro lado de la muerte.

Llegas palpitando con tu carne de viento.

¿Adónde ir?

¿De dónde sale esa mirada

alta marea

sin lógica aritmética

pero con todos sus aromas?

Sostiene la mano tus pasos distraídos,

iris de piel nocturna

en anónimo diálogo de nostalgia.

Te pondría distancia y olvido.

Juega mi corazón con el misterio del verbo

que se desnuda, amor, tan lejano en tu adiós.

Mónica López Bordón








Cuadro: Alucinación. Miguel Oscar Menassa.

¿QUIÉN SERÁ CAPAZ DE ESCRIBIR TU EPITAFIO?

Yaces entre arenas del desierto clavadas con estrellas,

orilla del mar que amanece entre olas,

donde fuiste hombre y mujer al mismo tiempo.

Buscabas la inmortal sonrisa,

espuma mensajera de un espejo,

que la brisa nocturna arrojó a los acantilados.

Vivir en pleamar para seguir viviendo,

no morir en bajamar no!

contagio de una desgana de hombros caídos,

hermosura de anciano

que echó sus primeras canas,

cuando golpeándose la frente,

comprobó que la mar salada,

tenía sabor a impaciencia de mujer esperando.

¿Lloras? ¿Ves algo?

La hora cárdena se acerca

y el polvo del camino

esconde el viejo jardín sin alma.

Un recuerdo no más,

Un ¡quiero vivir! y aparece la muerte.

Un ¡quiero ver! y se apagan los ojos.

Y esta vaga quietud

preludio del sol que esperas

rasgue el denso velo de la niebla,

que cubre el horizonte.

Un instante, unas alas arrastrando

la dilatada curva de tu hermosura,

el temblor de la sombra de un tigre en tu mirada:

imposible vivir en la tierra,

sino existiera el mar.

Vicente Prada Gómez





Cuadro: Amores de invierno. Miguel Oscar Menassa


¿POR QUÉ, POESÍA, TE DEJO EN EL ÚLTIMO LUGAR?

Mil veces caeré en la misma piedra,

mil equívocos que denotan mi ingratitud.

Por qué, poesía, te dejo para el final.

Por qué agoto los plazos,

huyo empecinadamente del tiempo

para caer, rendida, a la evidencia de tu poder.

Cuanto mayor es el espacio, mayor es la condena.

Crueles designios de un destino desaprovechado.

¿Soy, acaso, la reina del postre?

¿La que se deleita con el final de las citas?

¿La que resiste en el campo de batalla

para ver morir al último hombre?

¿Qué crueldad esconden mis versos?

Descúbrete, pierde la virginidad de tu vergüenza.

Entrégate al primer verso y sé toda suya.

Acepta tu verdadero dueño

y déjate soñar en su regazo.

Helena Trujillo Luque





Cuadro: Erupción en la bruma. Alejandra Menassa

¿SE ACABA EL AÑO?

El año no se va, lo hicimos palmo a palmo,

fuimos poniendo penas de hilo rojo en su ribete,

fuimos dejando amores sembrados en sus márgenes,

fuimos palideciendo de tanto invernear

por las lúgubres esquinas de la página en blanco,

de encenderle fogatas con nuestros versos

refulgentes de sangre y ataviados de espanto o de dulzura.

Una de cal caliente y otra de arena efímera,

una de amor rompiendo las estrechas baldosas

por donde ronda la muerte,

otra de muerte echándole capotes a la vida.

Fuimos haciendo el año, amasando su pan

de noches tiernas, y su pan ázimo sin lágrimas

que hagan subir la masa en su mortaja de fuego acompasado.

El año se deslíe: lo cumplimos, redondo,

como una uva dorada, lo cumplimos a pulso y dentellada,

lo cumplimos 365 veces,

nos levantamos felices los números impares,

y los pares…felices.

Y ahora romperemos la cáscara para asomar

briosos al 2010 que nos espera.

Porque somos la sabia renovada,

el hallazgo de verso en plena vida;

El correr de las horas hacia metas ignotas;

crecemos hacia el verso, el sol nos ilumina.

Este año no se termina, no, recién lo hicimos nuestro,

recién lo hemos bailado de Enero hasta Diciembre,

y suena a cascabeles enlutados, a rioja regando

los decires, a mazapán caliente y a tus labios,

tus labios que beso, poesía, tus labios tan amados…

que en ellos me pierdo cada año.

Alejandra Menassa de Lucia






Cuadro: Espacio en vuelo, Miguel Oscar Menassa.

¿PARA QUÉ QUIERO PROGRESAR?

Como si de un comienzo se tratase

hice pliegues con los surcos de la noche

y marqué, empecinadamente, sus fisuras.

Soy el futuro, nada más que eso,

una piel sin usar que se hace nueva para mí,

un deseo recortado en el sentido de las olas

la astucia embebida por la soledad.

Sí, la soledad, esa nada casi completa

que desnuda las horas, para nadie,

el silencio de los días pasando de costado

al bies casi muerto de un reloj de oro.

¿Para qué quiero progresar?

Como si de un robo se tratase

hice la señal de la cruz sobre mi pecho,

aniquilé cualquier pensamiento

y recé compulsivamente hasta el amanecer.

Abrí mis ojos al sol de la mañana

y supe la verdad; ella no existe,

ella es una fusión de frases nunca pronunciadas;

acuerdo misterioso de los Dioses.

Ella es todo por hacer.

¿Se podrá entonces progresar?

Ella nunca dice no,

es la salvaje figura astral

que tiende su mirada hacia hombre,

que se muestra siempre desconocida

y consigue, del después, un tiempo sin transcurso.

Es la dama de inestables cabellos

que vive en nubes de papel

para no ser niebla, para sellar los diques,

que algún día, serán límites perfectos;

trazos de acuarela extendiéndose sobre ella misma,

para que su cuerpo, nunca más sea su cuerpo.

Magdalena Salamanca









Cuadro: La flor carnívora. Olga de Lucía.

¿Y LA SEGUNDA DÉCADA, QUÉ?-

Suenan todas las alarmas,

los badajos se agitan a medianoche

para acallar los gritos de los que claman

por un pedazo de pan, un poco de vida.

Digamos que esta década, la pasada,

lloraron los estafadores,

lloraron los estafados

y no hubo manto de Dios

que alcanzara a enjugar tanta lagrima.

Nazco con la certeza de haber tocado fondo,

un poco ciega, tironeada por intereses espurios,

lejos de la poesía.

Atolondrada en una prosa sangrienta,

feroz en su canibalismo.

Un norte con la brújula descompuesta,

dejó a mis puertas un mundo entre tinieblas.

Deseo, en esta nueva década,

alguna cordura para el hombre.

Olga de Lucia.





Cuadro: Oquedad insondable. Amelia Diez.


¿INTERROGAR?

¿Preguntar?, ¿quién pregunta?, y… ¿a quién?

Tener a quien preguntar es más necesario que preguntar

Interrogar no es hacerme un interrogatorio,

tampoco es interrogarte o ponernos entre signos de puntuación.

Hay preguntas que me atraviesan y me hacen ser o no ser.

Hay preguntas que nunca me han hecho y otras que no dejan de hacerme.

No quiero ser una pregunta con respuesta

y menos aun una respuesta sin pregunta.

Me pregunto por la vida y se convierte en un proyecto,

me pregunto por la muerte y todo indica que ahí no hay ningún misterio.

Interrogar es un ruego entre ruegos, una forma de hablar.

Interrogar es una forma de enseñar y de aprender.

Interrogarme por mi existencia me sostiene, me invade,

me desgarra, me subvierte, me hace futuro cadáver.

Me abandono en palabras que me llevarán a otras palabras,

viajo sin hacer pie y sin ningún flotador.

No temo al abismo porque el abismo está en mí,

sólo temo comenzar porque se enuncia un final.

This is the end


Amelia Díez Cuesta







Cuadro: En cada nube. Carmen Salamanca

¿PORQUÉ?

Tras largas meditaciones,

cual Pandora desesperada, abrí

sin compasión el estuche donde bullían,

dispuestas a perforar mi yugular,

todas las preguntas.

Con rapidez,

salieron de su encierro

y comenzaron a increparme:

¿Porqué no dejas de fumar?

¿Así pretendes llegar a los 90?

¿Porqué huyes de la gente?

¿Porqué no has publicado ya una novela?

¿Porqué te gusta tanto sufrir?

¿A qué tienes miedo?

Apabullada por la contundencia

de aquel tropel insaciable,

yo intentaba elegir una,

de entre las bestias,

con la vana ilusión

de diseccionarla y encerrarla,

de una vez por todas, en esta hoja.

A mi alrededor, un humo

atávico envolvía mis manos

mientras la realidad agonizaba,

sepultada por la incertidumbre.

Una, murmuré suplicante,

sólo necesito una pregunta.

Al borde de la extenuación,

con el tiempo a punto

de condenarme definitivamente,

tuve que reconocer mi derrota.

En ese instante, con parsimonia,

de la caja, surgió la única respuesta:

¿Porqué quieres escribirlo todo?

Carmen Salamanca Gallego





Cuadro: El hada del ocaso. Claire Deloupy.

¿VIVA MUERTE

O SUEÑO VIVIDO?

Viva muerte que sigilosamente andas

por la herida alada

abrumas el alba.

Es verano aun

en la siempre viva cicatriz del tiempo.

¿Así que has vuelto a construir tu celda?

Tan sumamente tuyo

ese gesto que nunca se repetirá.

La noche nos engulle otra vez

en el territorio sin límites

desparramando por las palmas de las manos

la vida, el turbador movimiento de los astros.

Aspiro de nuevo la oscuridad,

el péndulo indomable de tus pasos .

Sobre tu piel,

en los pliegues de tu rostro desparece

de nuevo las llama imborrable.

Desaparece -fusión imposible- que persigue el silencio.

Claire Deloupy Marchand


domingo 27 de diciembre de 2009

TALLER DE POESÍA DE LOS SÁBADOS 26-12-09



GRUPO DE POESÍA DE LOS SÁBADOS A LAS 18:00 h

-revista virtual-

COORDINADOR : MIGUEL OSCAR MENASSA

NÚMERO - 38- 26/12/09
Especial Navidad


NAVIDAD EN EL HUDSON

¡Esa esponja gris!
Ese marinero recién degollado.
Ese río grande.
Esa brisa de límites oscuros.
Ese filo, amor, ese filo.
Estaban los cuatro marineros luchando con el mundo.
Con el mundo de aristas que ven todos los ojos.
Con el mundo que no se puede recorrer sin caballos.
Estaban uno, cien, mil marineros
luchando con el mundo de las agudas velocidades,
sin enterarse de que el mundo
estaba solo por el cielo.

El mundo solo por el cielo solo.
Son las colinas de martillos y el triunfo de la hierba espesa.
Son los vivísimos hormigueros y las monedas en el fango.
El mundo solo por el cielo solo
y el aire a la salida de todas las aldeas.
Cantaba la lombriz el terror de la rueda
y el marinero degollado
cantaba al oso de agua que lo había de estrechar
y todos cantaban aleluya
aleluya. Cielo desierto.
Es lo mismo ¡lo mismo! aleluya.

He pasado toda la noche en los andamios de los arrabales
dejándome la sangre por la escayola de los proyectos,
ayudando a los marineros a recoger las velas desgarradas
y estoy con las manos vacías en el rumor de la desembocadura.
No importa que cada minuto
un niño nuevo agite sus ramitos de venas
ni que el parto de la víbora, desatado bajo las ramas,
calme la sed de sangre de los que miran el desnudo.
Lo que importa es esto: hueco. Mundo solo. Desembocadura.
Alba no. Fábula inerte.
Sólo esto: Desembocadura.
¡Oh esponja mía gris!
¡Oh cuello mío recién degollado!
¡Oh río grande mío!
¡Oh brisa mía de límites que no son míos!
¡Oh filo de mi amor! ¡Oh hiriente filo!


Federico Garcia Lorca




domingo 20 de diciembre de 2009

TALLER DE POESÍA DE LOS SÁBADOS 19-12-09


GRUPO DE POESÍA DE LOS SÁBADOS A LAS 18:00 h
-revista virtual-
COORDINADOR : MIGUEL OSCAR MENASSA
NÚMERO - 37- 19/12/09
Semana a semana iremos mostrando en este blog el producto del trabajo realizado en el Taller virtual de poesía los sábados a las 18:00 h de la Escuela de Poesía Grupo Cero, coordinado por el poeta Miguel Oscar Menassa



Cuadro: Amores que se van. Miguel Menassa




ALTOS PICOS




Un puñado de fiebre abre la ausencia


y juzga al beso sostenido por las sombras.


El cuerpo que busca hasta el final su cicatriz de muerte,


enmudece cualquier fonética de un gesto.


Silencio de cenizas en un invierno intermitente


donde algo no deja de caer, y no precisamente como un rayo


sino como una media voz exacta,


nombrando pieles que han sido bordes de heridas asombradas


de tanta inmadurez


arrojada en los escombros que propició la cólera.


Una sentencia inagotable y el vientre se abre dando lugar al nacimiento


pero vuelve a cerrarse indefenso ante la muerte.


No existen las palabras, todo es grito,


la cascada de sangre busca el labio


que infecundo une aire con aire


y desde todas partes surge la noche que ennegrece al mundo


y la luz queda sin dueño y el oxígeno intacto, dislocado,


rechaza cualquier combinación que transforme el alarido en canto.


El tiempo acaricia su sudario,


la flor traiciona al ojo y la mirada


vuelve a los subterráneos donde el brillo no encuentra su salida


y flor y luz son violentadas


por una lluvia de ojos olvidados, espaldas ciegas de algún sueño.


Lenta como una máscara, la vida vuela su fin


y se hace íntima detrás del pensamiento.


El origen, desfondado principio,


acarició una vez mi frente


me abrió y me cerró para darle lugar a mi vacío.


Abrí mis manos en el viento y yo también tiré mi primer piedra


y gané un corazón adentro mío que me miraba en todos los vaivenes


por los que navegué desnuda en la intemperie.


La lujuria dejó caer su sayo y la loca que espera la pregunta


zumbó a mi alrededor con un olor a polvo de destinos.


Respeté su mudez y me fui caminando despacito hasta doblar la esquina


y ver pasar, sin romper nada, a un hombre entero, buscando su latido.



Norma Menassa





Cuadro: Laberinto de la pasión. Amelia Díez.



LOS PERFILES DEL TIEMPO


Acústico e insonoro el tiempo insobornable


gira sobre las bocas y cae sobre las pieles.


Omnipresente ronda su ligereza sobre el hambre


y también sobre los ocasos de las costumbres.



Informe y deformante llega y se aleja sin premura.


Bestia indeleble no conoce ni desconoce.


Nace todos los días y nada lo apacigua


cuando sus puertas se abren a la nostalgia.



Insoportable belleza la del tiempo detenido


entre palabras , entre otros, entre todos,


como si fuera una fiera en libertad


una sed innombrable y su destierro.



Somos los habitantes de un tiempo que nos cobija,


una sombra que nos impele siempre hacia delante,


una coronación siempre pospuesta,


una inmortalidad grotesca entre sus brazos.



Los perfiles del tiempo agitan sus alas rotas


entre las ruinas históricas de las lenguas,


que nos sueñan una y otra vez


que nos hacen volar sin alas.



Amelia Díez Cuesta





Cuadro: Lentitud. Miguel Menassa



“POEMA"


Agito castañuelas


y toco palmas.


Algún galán


se muestra altanero


y canta.



Junto al jazmín


la carretera y el llano.


Atrás quedan humos,


ruido y manos.



Piso tierra y es de asfalto,


abro los ojos y es blanco.


Cambié la lluvia por nieve,


las historias por los cantos.



Desato algunos cordones


y me cambio los zapatos.



Cruz González Cardeñosa



Cuadro: Desde La Luna. Miguel Menassa.




LIBRE DE LÁGRIMA



No llueve no


-no llueve-,


una gota pesada


cae de tu cuerpo


pero no llueve no,


una gota redonda


se escurre de tu boca


-no es sangre-


ni lluvia ni sudor ni baba.


No llueve no,


un pequeño caracol huye de tus ojos


y no es llanto,


ni lluvia.


No llueve no


y hay plegarias por tu ausencia,


motas de tiempo,


potros salvajes por tu pelo,


cientos de camellos sedientos,


rinocerontes presos de tus ojos


y no llueve no.


Hoy no llueve.


Hoy eres libre de lágrima


libre de lluvia,


libre de pesado cielo,


eres libre de libertad,


por fin, libre de ti.





Marcela Villavella.





Cuadro: La perla de la sabiduría. Miguel Menassa



DE FRENTE


No sabe hacia dónde va,


qué está esperando


ni a quién;


pero camina.



Camina


con los pies descalzos,


la cara al viento


y el cuerpo fuerte.



Camina


con cierta urgencia,


con la ansiedad del porvenir,


de lo desconocido


y no temido.



Camina atravesando el presente.





Gaby Melluso






Cuadro: Puñales de la mirada. Amelia Díez.


INESPERADA SOLEDAD



Sordo crujir de pasos que se pierde entre la niebla,


quedo disfrazado de oscuridad.


Mis ropas húmedas delatan el duro camino.


La brújula no marca ni norte ni sur,


perdido en mi destino una vez alcanzado.


Se oyen clarines a lo lejos,


¿anuncian mi llegada o delatan


la batalla que culminará con mi destrucción?


Cae la música, también mi ánimo.


Vuelvo a mi inesperada soledad.


Cada paso, un vacío.


Añoro los soldados intuidos,


un sonido que delate otra presencia humana,


aunque enemiga.


Sólo me queda el silencio, el pasado.


Mi reloj quedó parado, como mi aliento.


¿Estaré ya muerto y sea este mi final?


¿Dónde quedaron los personajes bíblicos,


las almas perdidas, dónde mis ambiciones?


Un ruido estridente irrumpe en mi duelo.


Insoportable, a la vez que familiar.


Instintivamente mi mano se dirige


hacia el lugar oportuno.


Todo cesa. Despierto.


El sueño, esta vez, era mi único compañero.








Helena Trujillo Luque



Cuadro: A la vuelta de mi razón. Manuel Menassa


PARA QUE EXISTAS



En la orografía de mi rostro fingido


no existen ríos escenificando la vida y la muerte


ni lloran lágrimas amargas y sinceras mis ojos.


Porque no las hay.



En la palpitante huella de la muerte


donde en todo lo que nombro estás.


No escucho arpegios delirantes
de la luz a cualquier hora.



Pero hoy construyo tu cuerpo.


Para que existas.



Manuel Menassa de Lucia.




Cuadro: El resplandor de la espera. Amelia Díez.


LIBERTAD TRAICIONADA



Paseas por las calles de una vieja ciudad,


amurallando de anhelos inmortales


la savia que la habita.


En los portales, alacranados cuerpos apenas si saludan,


han olvidado que la pasión resquebraja maderas.


En las plazas, se hacinan los cadáveres


que tu mano apuñaló despacio.


Hay bares solitarios,


de sus mesas se ausentaron los dados.


Las luces mortecinas de las farolas te vislumbran,


allá arriba, yerta como los astros del firmamento


dibujando astronómicos carros donde tu nombre


se aloja en el estribo.



Hace falta ser ciego para no ver que apareces


y cauces imbornales trasmutan en cloacas vetustas,


que pretendes transfigurar el rostro de la luna


cubriendo tu cabeza con solemnidad frigia


que hiendes corazones.



Esta vez me di cuenta,


así que he decidido arrancarte la alas


y susurrarte al oído: baja del pedestal,


te presto una escalera.



Pilar Rojas



Cuadro: Versos de Oriente. Miguel Menassa.




LETRAS DE CAMBIO



Letras de cambio, bursátiles bujías,


letras de recambio, taladros y calderas,


frías palabras, bruscos amaneceres


palpitando en nasales fosas, horadando


vacías venas, músculos inservibles,


letreros que aseguran haber terminado.



Aquel rencor destronado, quien sabe,


árbol entusiasmado, no haya volado


pájaro de las cavernas, estrella enloquecida,


no haya volado como un pájaro tirotead


y sea recuerdo u olvido,


o haya volado y sea volar


en pos de volar.

Kepa Ríos Alday


Cuadro: Viento de banderas. Carlos Fernández.


LA ROSA Y LA GAVIOTA



Después de escuchar la noticia: “Dirigentes del PP valenciano no admiten dinero del Gobierno Central destinado a la compra de ordenadores para los niños porque estos pueden producir miopía”.



Atroces ornitorrincos transitan el cráneo del tirano.


Inocuas livideces señala la moral en manos del lacayo.



Son miserables las guerras, atroces los huesos vencidos


inenarrable la tinta inocua vertida en las esquelas


cuando las paredes escritas reciben la metralla de la otra España.



Nació parida por tres lenguas de perfil continente la rosa; y


la gaviota bucea mar adentro su vuelo infinito de justicia eterna.



La hoz y el martillo, la cruz y el águila son ancestros de atroces livideces


sobre la piel herida del toro que sangra sobre el albero su


no quiero, no quiero, no quiero torero.



Ella busca la pieza fácil sobre el barco ausente


cerca del puerto con su pico de juez


la gaviota blanca sobre el azul infierno.


Ella orada la tierra desde su frente de tallo,


en tu propio jardín, en la escuela de tus hijos y en tu cementerio


abriendo a la belleza su declinar vuelo de pétalos, la rosa.



Son tres las espadas que cruzan mi pecho, mi cerebro y


los atributos personales, tres son un redondel de cuerda


para el cuello dirá la gaviota,


para sustentar el talle y adornar tu pelo, dirá la rosa.


para escribirle un verso rojo y azul tugsteno,


un verso rojo y blanco, un verso de


¡aquí te espero!





Carlos Fernández






Cuadro:Lo que esperamos. Miguel Menassa.


TODO SU CUERPO SE ILUMINA



En mañanas excelsas de locura


el sutil perfume de su cuerpo,


resabio de luchas fogosas,


de amantes ya perdidos,


evocan la semblanza del corsario


a merced de su víctima.



Todo su cuerpo se ilumina,


frente a la terquedad del tiempo por pasar.


Yace inmune,


perfección diestra del artista.


Sabio azar ante el eclipse del destino.


Por siempre, será la luz de la ceguera.





Jorge Montironi




Cuadro:La barca del olvido. Miguel Menassa.



DESPACIO QUE VOY APURADO





La última vez que te vi, estabas sobre


un fondo apurado de oro blanco,


con manos de cristal,


tratando de tocar esa piel de antaño,


donde lo márgenes de tiempo se duermen.


Magnolias para tus labios de flor invernal,


me recuerdan caricias de brillos de mar.


La mujer que tú eres


siempre navega a favor del amor,


irguiéndose con voz de agua,


para ser esa luz que abrasa


cuando la frialdad de la vida


doblega mis espaldas.



Siempre quise acariciar ese acento tuyo


de montaña, que me hizo descubrir


la puntuación del verbo amor,


brillando en el espacio


entre tus olas, de marina errante,


entre tus puentes de palabras.





Miguel Martínez Fondón






Cuadro: El naufragio esperado.Claire Deloupy.


“NO TENGO QUE ESPERAR NINGÚN FUTURO”


MOM



No tengo que esperar ningún futuro


porque el futuro son nuestras manos escribiendo la vida.


Ese rumor hecho de versos


jadeo incesante y tormenta.


En cada instante alguien muere.


En cada instante alguien nace.


Uno mismo ve sus muertes sucesivas en cada alba


su nuevo alumbramiento en cada verso.



Paseo mis sueños desatados


por la meseta de tu loco deseo y eso es el futuro.


Veo en tu mirada agrandarse el horizonte


y sucumbo de nuevo.


Sucumbo al hechizo de tu voz combativa


de pie contra la estupidez y la desidia


de pie contra las tinieblas


de pie contra la muerte.



Claire Deloupy





Cuadro: Trapecio Astral. Amelia Díez.

FUEGO CRUZADO


Cuando cesó la balacera,


el olor de la pólvora en un verano bochornoso


nubló todo presagio.


Hubo un silencio perturbado


por el latido de lo que no muere,


ni aunque muera.


Hubo traiciones sin remedio,


sorpresivas lealtades


obediencias mentidas


rebeliones,


que siempre se adjetivan


con el sofocamiento.


Hubo tregua:


cese de hostilidades entre beligerantes


por tiempo determinado.


Hubo tiempo,


tiempo de desconcierto


de desamparo,


toda ilusión cayendo en un vacío.


Tiempo de palabras mullidas,


reposo del guerrero.



Se fue desperezando lenta la primavera.



Y hubo acuerdo


reparto del botín,


renovación de alianzas,


roce de palmas.


Agridulce sabor


de haber crecido.


Pálidas cicatrices en el alma.




Inés Barrio




Cuadro: Vendrá la mañana. Miguel Menassa.



SIN TÍTULO



No conozco la ímproba tarea que supone ser un hombre,


no conozco siquiera aquellos seres


que se saben que ríen porque enseñan sus dientes.



Hombres blancos, negros, morenos o amarillos,


largas filas de hombres,


levantando sus banderas, sus tanques y avaricias,


cayendo uno a uno,


entre números, prisas, furias y lamentos.



La pena escribe desde un puerto


donde el gemido de las sirenas redoblan el vacío,


donde el viento aulla entre harapos de gargantas emergentes,


rostros de ceniza y pesadumbres amarillas con olor a ocre.



Posos inconfesables, noches espumosas y naufragios indiferentes


se funden en su sonrisa ambigua.



No hay dignidad posible


cuando el triste cuerpo amado,


cubierto de rosas nocturnas, nos abandona.


Y nos muestra, sin indolencia,


lo efímero de la existencia,


las huellas de los pasos que marcan el camino,


polvo y luz.




Vicente Prada Gómez





Cuadro: El suicidio de la marioneta. Alejandra Menassa.





BENDITO AÑO 34.



En el año de la muerte de Lorca, el 34, se representaban simultáneamente tres de sus obras teatrales de en Buenos Aires: Mariana Pineda, Bodas de Sangre y la Zapatera prodigiosa.




Bendito año 34, cuando tu María Pineda


se paseaba por Corrientes con aire de buena nueva,


bendito año 34, cuando el argéntico río anunciaba en carteleras


tus últimos amoríos:


la última boda de sangre:


él: Federico García, moreno de verde luna.


Ella: la que no es ninguna,


se desposaron en Mayo, cuando nadie lo quería,


y quizás madre le dijo: no te conviene esa niña.


y quizás padre le dijo:


qué mala cara que tiene,


está pálida y sombría, no le veo la sonrisa,


y se ve que ahí en el pecho,


no es oro lo que cobija.


Y Buenos Aires te amaba,


brazos altos, alta brisa,


sobre tus sienes doradas,


coronas se te deslizan,


¿porqué elegiste morir?


Mírala como te ama, mi Federico García;


toda la ciudad erguida para loar tu proeza.


Mientras, la zapaterita, parece que te decía:


zapatero a tus zapatos,


no te vayas de esta viña,


no hagas de uva para vino,


no derrames sangre poética


sobre esos, tus asesinos.


La fuente de cinco chorros,


ellos la hicieron contigo.


Bendito año 34 que la parca hizo maldito.





Alejandra Menassa

Cuadro: Multitudes. Carmen Salamanca

ELLA TAMBIÉN



Ella también reclamaba su parte.



Hurgó sin compasión


entre las ruinas de cada error consentido,


bajo estigmas de retorno intransigente,


sobre acolchados vientos y remotas incidencias


en el caldero displicente de los sueños.



Después de haber recorrido


parajes de insubordinación,


encontró caminos donde la vida


rueda en trasversales acercamientos al absurdo


mientras el corazón huye de su forma


y las manos coagulan dolor entre las uñas.



Bajo el marchamo de esa piel sin memoria,


también ella quería esquivar


la infantil carroza de los años.



Carmen Salamanca.






Cuadro: A lomos del viento. Miguel Menassa.


ROCA INSEGURA



Poesía, amo de ti,


amo de ti, roca insegura,


tu hambre de locura,


de vida no pasada.


M.O.M.



Poesía, sexo de la locura insondable,


desequilibrio del hombre vivo,


humanidad extraterrestre,


zafiro incalculable bajo sombras.



Poesía, tus palabras nutren los abismos


y regresas sonriente transformada en gacela


con un hacha en la mano derecha


y el corazón partido a la izquierda.



Poesía, roca insegura,


líquines de ciénagas profundas,


vivo contigo exiliada del mundo.



Y me sacias poesía,


y cuando hacemos el amor


mi sexo es todo del mañana,


solemne música de alguna juventud.





Lucía Serrano





Cuadro: Observando la experiencia. Miguel Menassa.


POEMA SIN TÍTULO


Se descubre, se acerca sinuoso...



Primero su cálido sonido;


esa paz murmurante que, sin rencor,


recorre la calles y llega hasta mí.



Más tarde, el tanteo de los sentidos


rompe los diques del amor,


y como si nadie tuviera nada que ver,


soy atacada por un aluvión de olores;


esperanzas con promesas impresas en oro,


que me hacen sospechar de lo oculto.



Bajo ese aroma desconcertante,


teñida por la incertidumbre,


voy tomando la forma de las aceras,


me pliego en mil esquinas y


sigo, irreverente, mi camino.



De espaldas al temor de tu imagen,


contuve todas mis emociones,


pero intuía, que en cualquier momento,


tendría que girar mis ojos,


diagramar una paralela hacia el infinito


y verte.



Esta vez, no tuve miedo,


en todos estos años,


tracé oblicuos pensamientos


posibles alternativas para huir,


ahora sé, que de nada sirven tantas acrobacias,


que al ayuno interior, se vence


por los mismos caminos,


por los que se ama.



Sé que tu aroma a hombre


se escribe una cada uno de tus versos,


por eso, sigo amándote,


cuerpo a cuerpo, palabra a palabra.





Magdalena Salamanca


Cuadro: Los brillos de la noche. Miguel Menassa.


SIN TÍTULO



Le repite la historia como si fuera la primera vez:


ya no serás la luna y la muerte,


la risa y el alba


los cinco números


con todos sus puntos cardinales,


el sur y el oeste


con sus colores y sus sombras.



Ya no serás.



El día ha comenzado.


No supe ver y mi mano


cae, muerte abajo,


sin distancia.



Miro desde todos los lugares que amo,


inmensos


en los inacabables ojos del mundo.



Solivianto el eco de la noche,


su nudo en la garganta,


quiero huirla, desvencijarla


en el inevitable encuentro:


la muerte con la muerte


vencidas.




Mónica López Bordón