domingo, 30 de junio de 2013

GRUPO DE POESÍA SÁBADOS 22-06-2012



                                                


GRUPO DE POESÍA DE LOS SÁBADOS A LAS 18:00 h
-revista virtual-
COORDINADOR :
MIGUEL OSCAR MENASSA (Candidato al Premio Nobel de Literatura 2010)
NÚMERO 116, 22-06-2013
Semana a semana iremos mostrando en este blog el producto del trabajo realizado en el Taller virtual de poesía los sábados a las 18:00 h de la Escuela de Poesía Grupo Cero, coordinado por el poeta Miguel Oscar Menassa

Dibujos: Miguel Oscar Menassa
                                                              
VERSO LIBRE

Abanico versos unas veces,
clavo estiletes de palabras
otras veces.
Y mi mano sueña
planeos de gaviotas sobre el agua…
 Algunos recuerdos duelen.

Permanezco en el papel.
Rosalba Pelle Mancuso.


ESPECTACULAR

Ronca el suelo en la caricia de unos pies.
Vibración donde se confunde la gravedad
en átomos de tiempo,
cuero que raja los silencios,
dolor perdido del ayer.

Canta tu voz,
mientras la inmóvil locura
consume las esperas.

Tu voz canta,
despertando torrentes olvidados,
destapando miradas traicioneras.

Galopa pura sangre,
congela el instante que amanece,
siembra la bravura en los sentidos,
empapa la belleza con tu voz.


Helena Trujillo



A MARIANO
Latidos detenidos,
sucesos del tiempo irretornable que descansa al pié de los cipreses,
y crecen con la madera los nudos de una vida abandonada.

En la memoria recortada de aquellos que contigo buscaron otro idioma
habitarás en medio de esa soledad de las pasiones
y altares de un abismo con limosnas de locura
buscarán el orgullo más allá de la muerte
sin sal en la boca, y labios agrietados
en el grito de la desgarradura

Todo exorcismo ha sido inútil
y no bastó el bronce del mago montado mirando las ingles del asno
y el corazón repitiendo los ecos que trastornaron tus maneras.

El cuerpo se volvió inalcanzable disolviéndose en el viento
en medio de las súplicas que nunca fueron pronunciadas
mientras los embustes anidaron la garganta en un delirante paraíso
de insomnios, donde gestos soñados y sentimientos de amenazas
asestaban sus golpes en la aorta que ávida
trataba de lavar tu amor y tu desgracia.

Aquel lejano amor incomprendido,
de una avidez sin límites,
dejaba en los cuerpos olor de besos y veranos.

El errante ataúd de la memoria lleno de fantasías y fracasos
contará historias sin asilo
de un cuerpo torturado por poderes mágicos
y la papisa del sol será llamada a ese delta de espejismos
donde fantasmas se alían con la carne
y mujeres palpables liberan sus cabelleras
desplegadas para el lujo del anónimo
con sangre de príncipe heredero cosechador de paroxismos.
Un salmo se retuerce bajo la oscura humedad de los helechos
y cantos de profanación aluden regiones de una blancura de relámpagos.

De la boca quedó la aureola de tus márgenes
dibujando frenéticas caricias
junto a tu rostro que desaparece
y emprendes un vuelo de primeras nupcias
y te perdemos entre piernas de mujeres
hasta las últimas hogueras del cielo
cuando la luz se pierde en un ceremonial
que empuja las puertas de una jaula
y el retrato de un sexo de demencias
agita un traje de vacíos donde no late nadie.


Norma Menassa


TORCIDO

Torcido y, sin embargo,
este destino reclama mi presencia.

Ahuecando instintos, recupero
el rumbo aparcado de antemano,
cuadro existencias y desorden,
equiparo pérdidas y resuello.

Una vez más, recompongo
el rumor de aguas pasadas
y desato, en mi interior, fuerza
y desatino para continuar

enderezando el surco
que mi aliento dejará en el mundo.


Carmen Salamanca



ME ASOMBRA TU AGONÍA

Vivía de ilusiones.
Un sorbo de promesas para desayunar,
al caer la tarde, un sueño hecho canción,
despedía el día con cantos de sirena.

Mejor era despertar del letargo
y abrazar la realidad con fuerza.
Nadie lamerá las heridas
cuando hiera la ilusión defraudada,
la promesa maltrecha.

Mejor no esperar nada,
Lo que venga será lo inesperado.
La desilusión también nos salva
de la tonta ceguera.

Tu deseo era lábil como tela de araña.
Bipolar, ascendía y se replegaba,
Ambivalente, amaba y odiaba al mismo tiempo.
Pero no para mí, para el mundo
era así tu deseo.

Y fue un descubrimiento
comprender que no era yo su causa.

Alejandra Menassa.


lunes, 17 de junio de 2013

GRUPO DE POESÍA DE LOS SÁBADOS 17-06-2013



GRUPO DE POESÍA DE LOS SÁBADOS A LAS 18:00 h
-revista virtual-
COORDINADOR :
MIGUEL OSCAR MENASSA (Candidato al Premio Nobel de Literatura 2010)
NÚMERO 115, 16-06-2013
Semana a semana iremos mostrando en este blog el producto del trabajo realizado en el Taller virtual de poesía los sábados a las 18:00 h de la Escuela de Poesía Grupo Cero, coordinado por el poeta Miguel Oscar Menassa

Dibujos: Miguel Oscar Menassa
                                                                  
ENCAJE DE BOLILLOS

"Amo el tiempo y sus transfiguraciones cómicas"
Carilda Oliver Labra

Tejedor incansable, el tiempo
y sus transfiguraciones cómicas,
se afana en persuadirme de la adversidad
que ofrecen las escaleras de más de cinco escalones
y la pluralidad afilada conque se alzan frente a las piernas,
que dudan pensando en iniciar la danza
rítmica que me habrá de llevar
a un plano de superioridad espacial,
ofreciéndome una perspectiva diferente
mirando hacia atrás la sombra jadeante
rezagada en las ensoñaciones del pasado.
Pero yo emerjo como un atleta en el espacio,
como un nadador que salta del agua
tripulando su cuerpo elástico,
abandonando por fin,
los prejuicios que equivalen a mi edad.
  

Ruy Henríquez


ENCAJE DE BOLILLOS
Recortan la noche frases inacabadas
tumban en tu corazón mañanas pintadas de desidia.
Silencioso, te agarras al color fugaz de los besos.
Mas , sin palabras, tu rostro lejano es aire.
Incesante labor de los dedos sobre la trama
oro liquido entre las manos
encajes de palabras para tu piel dormida
El porvenir hablado desplegará sus banderas
sus alfombras rojas
sus extensiones infinitas de liberadas palabras.
Solitario sobre la tela
el dibujo
un oasis de besos que nunca volverán.
Escoltada por palabras
la suerte está echada:
viviré
hasta su última palabra
mi vida. 

Claire Deloupy Marchand



ENCAJE DE BOLILLOS
En el recodo del camino su risa desbordaba las acequias
y se  cambiaba de zapatos embarrados, sin desesperarse,
no fuera a tropezar por negligencia en esas piedras
que siempre aparecían en la vereda, inesperadas e implacables .

La furia no anidaba en su boca cuando sonaban
las tripas hambrientas de sus hijos
mientras proliferaban juicios sumarios
que excluían a sus vecinos de beber
la copa de la historia, la dulce miel de la vida.

En su camino no se cruzaron ni cíclopes ni lestrigones
ni su alma era un acerico porque igual se borda sin alfileres
en tardes de siesta y de sosiego, sentado a la puerta de su casa
entretanto el botijo rezumaba  frescores
pero había semanas y meses y años en que la vida
transcurría haciendo encaje de bolillos.

Pilar Rojas



ENCAJE DE BOLILLOS

Agonizo a espaldas del tiempo
mientras la guerra descompone el reloj
bajo la mirada indiferente del horizonte que huye.

La ignorancia es un latido que arrasa la nostalgia
bordea el cuerpo como si fuera una isla y salta
sobre lo conjugable y todo lo que se mueve.

Encaje de bolillos para que el silencio
hecho de estrépitos sordos se levante,
aúlle y respire cual perecedero declinar.

Amelia Díez Cuesta



ENCAJE DE BOLILLOS

Tejo con la destreza de manos artesanas
los hilos que entrelazan llantos y desvelos,
pasiones ciudadanas,
mientras la vida se desliza sin pensarla
como si movimientos automáticos movieran los bolillos
al exacto lugar de un cruce programado.

Olga de Lucia Vicente.


ENCAJE DE BOLILLOS

En la inhóspita desesperanza donde se teje una nueva escritura,
escapan mis manos de la corrosiva idea,
suceden fantasmales combinaciones que se tienden en la página,
ríen asombrando las miradas clavadas en el papel.
Huida imposible en la borrasca de trenes
 que viajan en los hilos cruzados del hechizo,
electrónica seducción domina los libros a golpe de deseos.
Despierta el alma con bandurrias acoplándose
en el tránsito inestable de los cuerpos.
Pies clavados en sueños inexcrutables
donde el misterio aguarda las letras.

Helena Trujillo



ENCAJES DE BOLILLOS 

La noche se abrió en la ventana y el cielo quedó esperando pájaros.
Mañana será todo distinto pero ahora es mío el infinito.
Mañana será una madrugada con silencios
entre los que pasarán las sinfonías solares
volviendo fosforescentes los frascos de mi cuarto.
El rocío perdido entre los yuyos despertará al dueño de las vacas
que saldrán a iniciar el ritual de cuatro estómagos pastando,
sin saber nunca que junto a ellas iba mi temblor al contemplarlas.
A causa de mis ojos que las miran salieron devoradas
por alguna locura desatada que se clavó en sus redondos ojos fijos
haciéndome pensar en la inconstancia de esta tierra,
y en la fragilidad con que existieron los días de mi alma.
La que fui y estoy siendo se acompañan tomadas de la mano
saltando al ritmo de un corazón que vibra como un río
y se preguntan por aquellas tardes en que plegarias de países olvidados
salían a la puerta de la casa a tejer sus encajes
mientras pequeños remolinos de hilos
traían las ausencias a sentarse con ellas
porque eran íntimos y habían partido de forma inexplicable.
Apenas una imagen junto a un lejano mar cubierto de pañuelos
y una ínfima historia pegada a sus polleras
sin poder esconder las huellas que algún Dios,
habría grabado entre sus piernas entreabiertas
salpicadas con agua, sal, y granitos de arena.
Océanos de espuma borran las huellas de los pájaros
y cortejos nupciales anuncian haber llegado al borde de este mundo
donde mujer y espuma inician el delirio con la luna
y el blanco hilo dibuja sutilmente en el encaje
el movimiento de sus brazos desnudos agitando el pasado
sin rezos en la voz y dueñas de una memoria de borrascas.

Norma Menassa

ENCAJE DE BOLILLOS

Sólo se bordar tu nombre al compás de los segundos del reloj,
encajo tus labios, los ojos del frenesí,
la nube de tus manos sobre la tempestad,
mar desconocido y profundo de múltiples combinaciones
donde nace el oro en tu movimiento de gacela
anudándose a la montaña.

Susana Lorente


ENCAJE DE BOLILLOS

Diligentes como hormigas
tus manos se pasean por el tapiz del tiempo
dibujando dos cuerpos que se aman.
Meticulosas , cruzan de un lado al otro
pequeñas lanzaderas,
y un dorado de zares refulge
como sol en los cabellos.
A ella le vierte  pradera en sus pupilas,
 y para él la miel de exóticos panales.
Tras días de trabajo, surge un hombro
de un rosa primoroso, y sobre él,
largos dedos masculinos se posan
en inmortal caricia.
Van naciendo los cuerpos en el
mundillo de los alfileres,
ahora el brazo de ella,
que le acaricia el rostro.
La bella bordadora,
enamorada de su criatura,
avanza y se demora,
quiere y no quiere terminar la hazaña.
Ella goza acariciando las bobinas,
eligiendo colores, mirando
a la pareja como voayeur curioso.
A la pareja,  que no se sabe
si se hace o se consume,
tal su indeterminada situación.
Se detiene en el torso del muchacho,
redondea los pezones, posa la mano de ella
muy cerca de su vientre,
la pierna torneada, el zapatito,
no tiene otros vestidos la sonrojada
modelo, que pasa del tejido de un fantástico
sueño al tapiz, cobrando vida
con su cuerpo de hilos que se cruzan.
En el pie despojado de atavíos,
los labios del muchacho se detienen.
Todo pasa sobre una roja alfombra
de lanas de Turquía, con oro y esmeraldas.
La bordadora, inmersa en su labor,
piensa traviesa:
Cuánto cuesta en verdad
hacer a dos amantes,
construir un amor,
¡Qué encaje de bolillos es la vida!

Alejandra Menassa


POEMA
ENCAJE DE BOLILLOS

Laberinto
del deseo,
haciendo encaje de bolillos
surco los mares insondables
del vértigo del tiempo
a lomos del olvido.

Cuando florecías,
rosas extasiadas
por las lágrimas
del rosal,
eran mares de
sueños arcanos
donde el tiempo
era justicia.

El elefante de la familia,
el ejercicio arrítmico
en el bosque de lo eterno
al albor
del alcornoque.

El trueno del
trabajo,
batiendo el aroma del amor
en la extrañeza de lo efímero,
persiguiendo nuestras raíces
al otoño de su
lánguido
misterio.

Esta fábrica
de flores
que ilumina
de retícula y oro,
a cada mujer
estalla en
un hilo de fuego
intencionado.

A los pies
de la tragedia
ningún
magma
del después.
Un rocío disperso,
de cielo y de sonido.
y la órbita
que imprime en la materia
con colores alegres
el cuerpo de la armonía.
Las piezas del
abecedario,
el impúdico esclavo
del alba,
testimonio
que la matemática borda
con su ola de alambre
sobre el encaje.

Virginia Valdominos



domingo, 16 de junio de 2013

GRUPO DE POESIA 09-06-2013




GRUPO DE POESÍA DE LOS SÁBADOS A LAS 18:00 h
-revista virtual-
COORDINADOR :
MIGUEL OSCAR MENASSA (Candidato al Premio Nobel de Literatura 2010)
NÚMERO 114, 09-06-2013
Semana a semana iremos mostrando en este blog el producto del trabajo realizado en el Taller virtual de poesía los sábados a las 18:00 h de la Escuela de Poesía Grupo Cero, coordinado por el poeta Miguel Oscar Menassa

Dibujos: Miguel Oscar Menassa
                                                                  
¿POR QUÉ ME GUSTA EL CINE?

Fue sublime su canción.
Esta vez, en el paredón nocturno,
un eje central recorría el estallido
de su sonrisa. Adivinando junto
a quién filmaría su último adiós,
quiso hacer una reverencia, un
gesto donde dolor y sumisión
expresaran sus antiguos recuerdos.

Junto a aquella sombra masculina
sus dedos resbalaban tratando
de unir cuerpo y delirio.
Pero fueron fatuos lamentos
donde envejecidos demonios
con un rastro de amargo dulzor
levantaron un dolor antiguo como el sol.

En la sonámbula habitación
sobre el celeste habitáculo
la sombra de un potro
triste y envejecido golpeó sus sienes
en su frenético cabalgar.

La cámara esta vez no interrumpió la escena
su final era un lamento, un no querer partir.
Aquella película, todavía no tendría fin.

Agarrando sus cabellos, los mesó.
y mirando con firmeza vio
que ese destino de mujer, en
el mundo no sería mera apariencia,
sino un gobierno firme, de esperanzas
acaloradas sobre su piel.

Como la tarde, que sobre la corteza de un árbol
penetra para hacerse placenta                       
sobre lo profundo de su cuerpo celeste. 


Miguel  Martínez Fondón.


PORQUÉ ME GUSTA EL CINE 


Un instante de pasión minuciosamente copiado de un sueño, 
lavaba un lecho de hormigas donde me inquietaba siendo niña  
para desalojar el desamparo de una infancia encerrada en una siesta. 

Nos escapábamos hasta el monumento viviente de la magia  
convertida en un ardiente encuentro con la heroína invisible  
que se deslizaba furtiva en la oscuridad  
y aquietaba la incertidumbre de haber vivido un sueño. 

Acudían los paraísos con un astro nacido entre imágenes  
y señales de viento y de deseo que se metía en nuestro pecho  
presagiando un final donde una belleza mutilada  
se enfrentaba al desvarío de vivir y a veces una lágrima,  
como una lluvia inmensa resbalaba por la piel  
y todo fundía a negro quedando los hechizos desolados. 

Una insolencia de vestidos centellantes y  
gemidos y risas se entrecruzan  
y hay un carro y un fantasma  
y una pareja tendida entre las sombras mientras  
los tentáculos del invierno tuercen las ramas de los árboles 
y aparecen en escena dormitorios larguísimos  
y un olor de tan lejos asciende como una inmensa burbuja  
y una avidez de nocturnos murmura en otro idioma  
mientras letárgicas costumbres cubren toda la pantalla  
donde viajará por regiones secretas la trama imaginada,  
una letra y múltiples imágenes que se abren a una realidad  
donde el espacio retrocede hasta el siguiente párrafo. 

¿Quién aparece ahora disfrazado con un rostro de vidrio y una maleta sanguinaria que lleva en su interior el trapo rojo que envuelve al payaso fúnebre que sale corriendo, pidiendo a gritos un trago de cerveza  
y que no llega demasiado lejos con su libertad sin esperanzas. 

Y aparece el terror disparado por la vieja máquina de luces 
y el corazón a tientas busca la fórmula perfecta del escape 
mientras del otro lado de las cosas imposibles  
rueda calcinada una cabeza entre las piedras de la calle. 

En el silencio de la sala, envuelta en una gasa negra, 
en un jadeo sofocante, gozaba aferrada a la butaca. 

Norma Menassa 


¿POR QUÉ ME GUSTA EL CINE?
No sabía con quién buscar una bicicleta que nadie robara
para pasar los ratos de una tarde cualquiera
cuando el olor de ozonopino se adhería a su piel
mientras el mozo de chaquetilla blanca voceaba
ofreciendo golosinas para aplacar el ansia de seguir mirando.

Descubrió la oscura sala donde acomodarse, anónima,
para observar cómo salir del oprobio cuando el sol cae
inexorable sobre la bruma que esconde la mirada
y los olvidados inundan las calles de una ciudad cualquiera. 
Supo que sus ojos no cejarían nunca de mirar la vida,
los coloridos ambages de una ventana que desbordaba conversaciones.

No temía la oscuridad ni las muchedumbres desconocidas
que le circundaban porque se enamoro del cine, sin causa conocida,
por nada, por el goce que le producía.

Pilar Rojas



¿POR QUÉ ME GUSTA EL CINE?
Porque aprendí a reír con el gordo, el flaco y la magia de Chaplin.
Porque un día comprendí la edad de la mentira y el aullido
del padre, no asesinado, en los escalones del invierno.
Y la burla de una mona y el naufragio del acorazado.
Y tantas novias como hermanos,
Y la penumbra de la colina y el áspid en los ojos del Imperio.
Porque detener el tráfico con una sola mano o saltar del Everest sin rasguño
ni paracaídas, el alma te deja helada.
No como esa bofetada a la belleza que incendió todos los labios en tu boca.
Me gusta el cine, las palomitas, mis pipas y tu minifalda en la fila de los mancos.
Me gusta el cine de mi barrio, esa rueda de merendero y agua del botijo,
esa calle abierta frente al Sorrento, ese arbusto de la edad para poder mirar,
la esfera de la linterna acomodando al protagonista frente al tiro de cámara
que busca en el cuerpo la mentira de la repetición.
Porque los buenos entonces, no siempre eran los malos.
Porque me aconsejó algunos libros.
¡Un regalo para sus ojos!
la silueta entre naranjos y olvidos camina, su suerte de actor:
el mudo en acción, con palabras, produce la máquina de la ilusión.

Carlos Fernández 


¿POR QUÉ ME GUSTA EL CINE?
Me gusta el cine
por el misterio que atropella
la dislocación del verbo
en su paradoja.
Estrellas del yo
cabalgando
la llanura
del saber
y el riesgo del marítimo
tiempo.
Sobre el lecho del
miedo
prende el ozono
con la verdad,
el alma.
Auténtico
elixir
del hablar.
El furor
despedazado
sobre el
abismo
irradia
arrítmicas
presencias.
Lúgubre estruendo
serpenteando en los puertos
del viento.
Sereno
tiempo
que el recuerdo reprime
extrayendo
de un salvaje amor,
este aire de tempestad
que preside el rumbo abandonado.
Me moja con
colores de la alegría
y el sonido
del rastro de su voz
son las mentiras del mundo
hechas verdad
para ser
desde el futuro
ese cañón
de jazmín que perfuma,
en su explosión de azahar,
el limonero.
Lo que se puede decir
mientras el arlequín
salta y salta.

Virginia Valdominos.



¿POR QUÉ ME GUSTA EL CINE?

Me gusta el cine porque es un invento nuevo en lo humano. De la mano de la pintura, del goce del color y de los cuerpos en movimiento se erige y se expande la monumental humanidad que trashumanta el séptimo arte.

 Imagen, palabra, color, movimiento, la sutileza del lenguaje cinematográfico que no es otro que el mismo lenguaje que abre surcos en el aire, arcos en el alma, paisajes de palabras inmemoriales.

Cine, cine, cine.


Paola Duchên


PORQUÉ ME GUSTA EL CINE

Me gusta el cine
porque me enamoré
de la violetera a los diez años
en la oscuridad cómplice.

Mi sueños, se aglomeraban
en nubes mudas alucinando
amores en la noche.

No suplicaba
piedad para mi corazón,
sangre plena de bárbaros preludios.

El día opacaba mis facultades
y ordenaba las horas.

La penumbra de la butaca
hacía crecer mi espíritu,
lo arrastraba a un poder fantástico
que se desvanecía al llegar las luces.

Me pregunto ahora:
¿Cómo hablar de lo que me pertenece? 

¿Soy dueño, acaso, de mundos nacidos en silencio?

Si vosotros proliferáis
en el calor y la abundancia,
yo soy habitante lacerado
en deseos subterráneos.

No conozco las verdaderas dimensiones de mi cuerpo.

Acechando la simplicidad, 
mi tacto no sabe de la actitud de mis manos
ni la cantidad de sal que desalojan mis lágrimas,
cuando alteran un segundo el sosiego de mi rostro.

Jaime Kozak


¿POR QUÉ ME GUSTA EL CINE?
A veces pienso, como otros han pensado, que la pintura ha sido la antesala del cine. Qué gran cuadro esa masacre de Delacroix, una masacre que deja lejos la pintura fotográfica de las batallas, donde los colores, antes no permitidos, forman parte del cuadro. La pintura pasa de pintura-verdad a pintura-mentira. La época negra de Goya, el color de lo oscuro, sus fusilamientos, los escombros humanos después de la batalla, sustituyeron el tiempo del reloj por el tiempo de lo humano. El cine también pasa de un cine-verdad a un cine-mentira, donde una realidad redonda realiza menos que  un poco de realidad desrealizada.
El cine me gusta por la poética de Charlie Chaplin, Renoir, Buñuel, Godard, sin olvidar a Eisenstein y Antonioni, contando con  Menassa, que retoma la función poética  y enseña a valorar el cine, y todos aquellos que rasgaron el telón de la realidad y mostraron la Otra realidad.
No hay nada en el cine que no sea poético, el cine es capaz de condensar  mil historias en una secuencia. En una película de Godard, el chico dice: “No puedo soportar la vista de la sangre. ¡Que no quiero verla!”,  mientras  la radio del coche  anuncia fríamente la muerte de 115 soldados enemigos, y la chica dice. “Es terrible, ¿no?, tan anónimo… Hablan de 115 y no quiere decir nada, no sabemos quiénes eran, si amaban a alguna mujer, si tenían hijos, si preferían el cine o el teatro… es como la fotografía que siempre me ha fascinado…”.  No se ve la sangre, la película es en blanco y negro, no se ve el color, pero algo te hiere y algo grita.
El cine también me gusta por los diálogos que se producen en los intermedios, porque el intermedio también forma parte del cine.
Es un  periodista que sabe lo que busca y lo que quiere  encontrar, por eso, cuando se encuentra  con un escritor que escribe para el cine, se apresura a preguntar si esa relación con el cine no perjudica su creación literaria.
El escritor, después de darse cuenta que el periodista no estaba ocupado en la entrevista sino en conseguir respuestas, contesta mirando al periodista con cierta intensidad:
“Nada puede perjudicar cuando la meta es escribir, y si no lo es, nada podrá ayudar demasiado. En ese caso no se plantea el problema, porque ahí ya se ha vendido el alma por el salario”
El periodista queda desconcertado ante su intensa mirada y le parece que sus palabras van dirigidas a él, por eso intenta excusarse porque ha decidido no cambiar: “Mis preguntas son tan concretas porque tenemos poco tiempo y si me disperso… Bueno, prosigamos. ¿Qué película le gustaría hacer?”
El escritor no cede: “El tiempo del reloj siempre cierra el paso del hombre… En cuanto a la película que me gustaría hacer es una que demuestre que el hombre es indestructible por su mera pasión de ser libre.”
Me gusta el cine porque sólo permite una libertad previamente establecida.
Amelia Díez Cuesta






¿POR QUE ME GUSTA EL CINE?

La imagen te nombra sin reloj,
coloquial  encuentro con la mirada
en el infiel reflejo de la luz.
Pasos qur sucumben en el mojado piso
bañado pir las lagrimas del recuerdo.
Nacr la escena en el ojo que baila
coloreando los cuerpos del odio y el amor.
Juego de nostalgias que roba la cámara
en pequeñas pausas del amor.

Helena Trujillo






¿POR QUÉ ME GUSTA EL CINE?

A mí me gustaba que me contaran historias en imágenes.
El cine a la vuelta de casa se llamaba Candilejas,
como esa película entrañable de Chaplin.
Con él descubrí que las imágenes son palabras.
Como él, yo también quería ser seducida por los astros,
caminar entre bambalinas, mirarme en los espejos de los camerinos.
A veces, los sueños se hacen realidad.
Las distancias al deseo se acortan con trabajo.
Ahora me gusta ayudar a contar historias en imágenes,
Para que otros puedan, como yo, soñar con las estrellas.

Alejandra Menassa




PORQUE ME GUSTA EL CINE

Porque todo lo que nunca haré me conmueve en tus brazos,
escenas de color innombrable,
vuelos nocturnos insospechados,
sangre de miel sobre los rostros ocultos de un país lejano
dentro de tus fronteras.

Susana Lorente




¿POR  QUÉ ME GUSTA EL CINE?
ANTE ÙLTIMA ESCENA
Las palabras se hacen lamento
la música va ganando la escena
todos rodean al muerto

Los bailarines saltan sobre él
despiadado incierto
la música va ganando la escena
crece la danza
con fuerza
con ganas
bailamos fascinados
y asegurarse que no lastime más

Ella empieza a sonreír,
a sonreír
a reír…

Estalla un trueno.

Rosalba Pelle