domingo, 17 de abril de 2011

TALLER DE POESÍA DE LOS SÁBADOS 16-04-11





GRUPO DE POESÍA DE LOS SÁBADOS A LAS 18:00 h
-revista virtual-
COORDINADOR :
MIGUEL OSCAR MENASSA (Candidato al Premio Nobel de Literatura 2010)
NÚMERO - 70- 16/04/11
Semana a semana iremos mostrando en este blog el producto del trabajo realizado en el Taller virtual de poesía los sábados a las 18:00 h de la Escuela de Poesía Grupo Cero, coordinado por el poeta Miguel Oscar Menassa


Todos los dibujos son de Miguel Oscar Menassa

HOY DESCUBRÍ UNA VETA MASOQUISTA EN MI PERSONALIDAD

Hoy descubrí una veta masoquista

en mi personalidad incrustada,

sucia veta que surca la amatista

corrompiendo la red acrisolada.

Cual abyecto gusano habría muerto,

enroscado al punzón, acurrucado

en la pequeña cuna del tormento,

si al masoca no hubiera confinado.

Esta vena de cómico suicida claudica.

Menos mal, más vale tarde

que siempre fracasar haciendo alarde

de un dolor previsible y homicida.

¿Por qué dejar hablar a un ignorante?

¡¿Por qué dejar gozar a un mal gozante?!

Kepa Ríos Alday

HOY DESCUBRÍ UNA VETA MASOQUISTA EN MI MANERA DE SER

Mis maletas tienen el peso majestuoso

de un cristal blanco etiquetado.

Acaban de posar sus alas

a lo largo de los andamios

que dibujan mi vida.

La mirada ha envuelto los ojos

y el aire torna, cresta abajo,

una emboscada milenaria;

hoy y mañana tirando sobre el músculo.

Un viejo collar hace de estrellas,

tira su disfraz y desprovisto de papel

riega la urgencia y se vuelve herida.

Habitación esplendida donde se conjugan

los gemidos que salen del espejo

se deslizan apresurados sobre la rendija.

El estaño ama su tormento,

inalterable al aire,

deposita el oxido en la escalera;

un pensamiento se retrasa y cae en sueño.

Mis maletas parecen esperar otra orilla

con mesas de seda, con zapatos de tránsito

pasan filas y derraman la sangre de mi mano.

Mi rostro, en el anden, cojea con los ojos abiertos.

Clémence Loonis

HOY DESCUBRÍ UNA VETA MASOQUISTA EN MI PERSONALIDAD

Pensar del viento que me cruje

que me baña de espaldas

que me mueve la hipocresía y la templanza

y me abraza desde la eternidad y me miente.

Que me quita los días

las válvulas incandescentes de la locura

la belleza inaudita de los porqués

vertida al infinito de los sueños.

Pensar del mar que me encoge

que traza de estrellas

la cuna de peces inservibles

que me asalta la compostura

y estampa la melancolía de las olas

en mi boca.

Como camelias

de botella vacía de sol

volando del revés

a la humanidad.

El destino de los perros

sorprendidos por un semen de venganza

en que hierve la aurora de los pobres.

Que ha bordado sobre el oro

el manto triste de la muerte.

Virginia Valdominos

¿SEREMOS?

Divisible,

intermitente,

de a trechos,

por instantes,

algo geométrico que respira

una cuarta dimensión inexplicable.

Siento una cierta

milenaria identidad

y en ti

la dispersa evocación

del dios buscado.

Ven,

cierra los ojos para ver.

Excavemos a fondo

en las cortezas,

crezcamos,

para que un día,

hoy mismo quizás,

perforemos las murallas

y como saetas

saltemos como espléndidos caballos

al espacio,

estallando en sonoro festín…

como dos cuerdas.

Rosalba Pelle

HOY DESCUBRÍ UNA VETA MASOQUISTA EN MI PERSONALIDAD

Hoy, al levantar los ojos hacia el cielo,

sentí bajo mis párpados la pesadez de la muerte.

Grité, hasta aullentar las tormentas

que humedecían las aceras solitarias,

y la luna, con su blancura, cego mi visión.

Cuando nadie quiso la pena,

arranqué de mis labios los dulces arrullos

y me vestí de dolor.

Cruz González Cardeñosa

HOY DESCUBRI UNA VETA MASOQUISTA EN MI MANERA DE SER

Explorador de fondos, descubrí peces sin color y

hundidos buques de guerra en mitad de la nada.

De lo imposible hice desierto ocultando la arena

y al fuego conjuré la sierpe envenenada del amor.

Comulgué puntos y desfilé todas las capitales

sembrando la peste lupanar en cada calabozo y

en las cunetas, los besos libres de toda promesa,

derraparon, bajo tu falda, la pasión de la espesura.

Hoy descubrí una veta en la siniestra espalda

una cruz sin parábola entre la escápula izquierda y

el amo diestro que ordena y condena aventuras:

cómo los cuentos de infancia que a la luna le ladran

cómo los lobos que abuelo bautizara para que fueran manada

cómo la quiebra furtiva que asola, en solar, una casa.

Hoy descubrí en mi manera de ser

escombros del ayer y en el mismo instante de ver,

madrugaron las palabras.

Carlos Fernández

HOY HE DESCUBIERTO ALGUNA VETA MASOQUISTA EN MI PERSONALIDAD.

Soy la que sólo sabe dolerse,
la esclava que goza al chasquido del látigo,
la que aplaude el golpe cuando el golpe
se precipita sobre su fracaso.

Soy un volcán que pide la lava de tus caústicos besos,
la quemadura de oro sobre la piel del tiempo,
el incendio que acabe con su sutil belleza.

Quiero arrastrar mi cuerpo por el fango,
y dejar que me marquen tus sandalias,
huellas de tu existencia sobre mis huesos frágiles.

Añoro tu mordedura venenosa en mis entrañas,
la sensación de miedo mezclada con la noche,
un goce que no alcanzan las palabras,
un goce todo carne, como de cerdos en la piara.

Pégame, hunde tu violencia de muchacho
entre los pliegues de mi soledad,
enciende mis motores con esa leña inmemorial.

Él se levantó sereno, con la mirada más cruel
de que era capaz. Sentí que hoy
por fin, me haría gozar hasta el final, me mataría
y con voz queda, pronunció el maleficio,
la llave del dolor más extremo,
la infinita tristeza, el abandono:
“Hoy, no te pegaré”.

Alejandra Menassa


HOY ME HE DADO CUENTA DE ALGUNOS ASPECTOS MISERABLES DE MI VIDA II

Sin saber nada de la vida

veo como se aleja el mar a pesar de mi insistencia en alcanzarle,

siento como me hundo hacia el infierno

donde el limbo hace de la nostalgia

la incertidumbre del flagelo en la oscuridad del viento,

pero también el túnel que da cobijo al frescor de la mañana,

aún en el medio día, en el que el sol descansa sobre un atril de luz.

Camino en el crujir de las hojas, el tacto de la reja,

me aferro, como se aferra el condenado a la prisión que le libera.

Te veo al otro lado y me doy cuenta de que no soy la que buscas,

y te siento ajeno, porque quiero hacer de mí lo que nos separa.

Quieres que negocie con los fantasmas que me acompañan,

y que escape hacia el beso humano que aniquiló

a los amantes vibrando por un vuelo de placer.

Quieres ser Dios en mis entrañas,

regocijarte del mundo sin vacío,

en un corredor que lleva el tránsito de la cordura,

sin llegar a ninguna puerta.

Me matarías sin piedad, violarías lo inviolable

solo para borrar el trazo de mi nombre,

profanarías mi cuerpo pensando que con eso

alcanzas las más altas cumbres de los Andes por amor.

Pero hoy, te voy a cuidar de mi,

y aunque sea el cuerpo de la mujer

al que vuelca la eternidad su esperanza,

no te daré la vida,

te resucitaré con un plato vacío frente al que esperas

en los ojos entornados del que entrega su goce,

con el fuego llamándote a las espaldas

en el nacimiento del poema.

Un día cuando Dios te acompañe,

otro, cuando el tiempo recaiga en la losa inscripta del porvenir,

me odiarás con el miedo del que zarpa aceptando una guerra

que sin saber hizo suya.

Y entonces me preguntarás porqué tanto odio

si nunca te prometí los ángeles,

si nunca te pedí nada cuando el mundo era el temblor

de una libertad sexual que sucumbió a la inexistencia.

Me cortaría los dedos solo por ser la sombra de tu felicidad,

pero hoy ya no puedo renunciar a tu ilusión,

y te pienso llegando en el instante

de penetrar mi cuerpo de mujer enamorada y proclive a la profanación,

en la que encuentras la generosidad del que escucha.

Mi gracia es tu futuro, mi deseo tu sexo abierto al sol,

mi corazón un fragmento de página rota por la palabra.

Susana Lorente Gómez



HOY DESCUBRÍ UNA VETA MASOQUISTA EN MI MANERA DE SER

Columpio mi cuerpo en el pretil

que asoma a la cloaca.

Aliso las arruga del tiempo

en la mirada que me fija

al azogue desvaído de la mañana.

Quiebro el frágil cristal

que fija mi latido a un ritmo

ya lejano, insistiendo en dormir el porvenir.

Descubro la veta masoquista

que alumbra mi ser.

Pilar Rojas

HOY ME HE DADO CUENTA DE ALGUNOS ASPECTOS MISERABLES

DE MI VIDA

Entre mis entrañas,

en esa parte íntima,

cara oculta y escondida de mis vertientes,

anidan los aspectos más miserables de mi vida.

Habitan sus adentros, las bestias y las flores,

tiburones y pequeños pececillos que, de la mar,

han tomado su furia, para desnudar, en un solo gesto,

los arrozales y las magnolias que de continuo

entran y salen salvajemente a la superficie.

Ellos son los que sin precisión continúa,

estallan y reverberan los sonidos alienantes de mis días

aplausos de explosión que emergen de la plácida nada

e inundan la soledad de mi vergüenza.

Aires miserables con consistente insistencia

que inundan y persiguen mi ser

delatando su inmundicia.

Magdalena Salamanca

HOY ME HE DADO CUENTA DE ALGUNOS ASPECTOS MISERABLES DE MI VIDA

Detengo las horas entre juegos de palabras.

Mundo sin sentido,

donde las mutilaciones tienden la mano

a un nuevo amanecer cotidiano de silencio.

La revolución,

hace temblar mi nombre

en pedazos de luz

que acuno entre mis brazos.

El silencio se agrieta en frenético vaivén

para llamar a mi cuerpo

entre caminos de sangre,

despertando con el eco de las voces milenarias

que desamparadas,

arrasan la palabra en piruetas efímeras,

para ocultar,

en una vuelta más,

los bordes miserables de mi vida.

Soledad Caballero Castro.

YO NUNCA HICE EL AMOR SIN TENER GANAS

Es cierto, envainé

mis lágrimas cuando el horizonte

cubría de dunas y amalgamas desteñidas

la crudeza de mi rostro.

Hipnoticé mi canto

al abrigo de improvisadas artimañas

cuando el dolor desprendía

fatídicos aromas de rendición y desidia.

Paralicé, incluso,

el rítmico fluir de líquido en mis arterias

cada vez que la sangre ponía mi corazón

en pie de guerra, porque había que crecer.

Es cierto, intenté

vender mi alma a cualquier postor

mientras la verdad arrasaba los límites,

pero yo

nunca hice el amor sin tener ganas.

Carmen Salamanca.

HOY HE DESCUBIERTO UNA VETA MASOQUISTA DE MI PERSONALIDAD

Mi silencio era propio de un objeto impropio,

era como una noche en un desierto que no existe,

una magnífica polémica anclada en la mirada,

giros sin letra en una memoria imperturbable.

Locura sin huellas, razón sin máscaras

recursos minados por la civilización

absorta en los cuidados prefabricados.

Desliza, sustituye, revierte, consolida.

¿Pétreo dolor o silencio petrificado?

¿Acústica insonora o voz sin palabra?

Se ha roto la distancia a ninguna parte

Se ha sellado lo cerrado y lo abierto.

Ardo tras la piel y sobre sus cavidades

más austeras y más superficiales.

Me propongo una muerte duradera

una vida incendiada por palabras.

Amelia Diez.

HOY DESCUBRÍ UNA VETA MASOQUISTA EN MI PERSONALIDAD

Hoy descubrí que inmolarse delante de todo el mundo, no sería suficiente para mí. En las cuestiones del dolor mi personalidad pide acciones extremas, algo así como una central nuclear a punto de estallar, un volcán en erupción o un pequeño desprecio surcando de lado a lado mi rostro.

Porque ¿hay acaso algo más doloroso e infame que ese salivazo arrojado con amor, casi con piedad, por aquel a quien deseamos ofrecerle nuestro amor?

Pero dejemos estos detalles de lado por un momento y centrémonos en el salivazo, en el húmedo exabrupto que se desprende casi sin querer de sus labios. Su gota milimétrica, ese océano imperceptible y tibio, cae con su ácido, quemando nuestro rostro, sin que nos atrevamos a limpiarlo con un gesto distraído de la mano.

Allí instalado, en la mejilla o sobre el mentón, iluminándonos con su radioactividad toda la cara, sentimos cómo poco a poco se va enfriando hasta quedarse helado, rígido como un balazo que nos destroza el corazón.

Su efecto melifluo e infernal, en cierto modo sugestivo, agasaja y convoca rápidamente los reproches mejor guardados, que en lugar de ser convenientemente expulsados con los insultos más apropiados, se quedan allí concentrados, atesorándolos, alimentándolos como perros rabiosos que devoran lentamente y sin piedad el cadáver incorrupto de mi propia personalidad.

Ruy Henríquez

HOY DESCUBRÍ UNA VETA MASOQUISTA EN MI PERSONALIDAD

“No te alarmes”, me dice Almafuerte

al abrir su libro al azar:

“He aquí un pájaro agitando desesperadamente

sus alas rotas, quiere alzarse sobre la tierra

donde yace, quiere volar”.

Entonces descubro esa franja

de dolor agazapado, feliz,

que quiere vivir su propia vida en mi piel.

Sobreviene el silencio.

Desde el corazón pienso que en el amor

surge algo de bestia y de diablo;

ese goce en la tristeza, en la mentira

que destapo igual que cuando veo

las olas del mar rompiéndose en la orilla.

Extraña en la travesía

abro esa vena de sangre roja

y la dejo en este poema,

desnudo en los océanos de otros mundos.

Mónica López Bordón

HOY DESCUBRÍ UNA VETA MASOQUISTA DE MI PERSONALIDAD

Se levanta, como un cuerpo sin dueño, camina por la estancia rumbo ausente.

Ser deshabitado, hace días que no siente la piel,

su nombre se perdió en ecos de voces desconocidas

que lo sumieron en esta desesperada soledad.

En la noche, puede uno confundirse con las sombras,

perderse en los aullidos del destierro

y embarcar en sueños de abrazos confundidos,

derrotas sublimes, frías esperas.

Cruel obrero, levantó altos muros de silencio,

privado Alcatraz para su propia locura.

Verdugo y prisionero, perdió las llaves para evitar la duda.

Quién necesita golpes si crea sus propias zancadillas.

Descuartizada espera, los latidos desoyen el vacío,

atraviesan el húmedo corredor,

última estancia de los cálidos cuerpos.

Cesa el aliento, comienza el final,

el verso se precipita en las letras. Muero.

Helena Trujillo

DESCUBRÍ UNA VETA MASOQUISTA EN MI PERSONALIDAD

Acuciada por voces insistentes

que reclaman la dureza del látigo lacerando

el cuerpo que se ofrece

impuro al holocausto.

Goza en el dolor,

empobrecido yo

enfrentado a la muerte.

Corcel enamorado de su imagen,

acorralado sin saber

en sus deseos imposibles.

Olga de Lucia


HOY ME DÍ CUENTA DE ALGUNOS ASPECTOS MISERABLES DE MI VIDA
"Maté a mi padre, comí carne humana y tiemblo de alegría"
P.P. Passolini
Hoy no es exactamente hoy, porque hablo de algunos aspectos miserables de mi vida, desde el primer malestar pedregoso que me hicieron recordar ciertos parrafos que decían: soy repugnante, mísero, cobarde, mezquino depredador de amores en la visión de planos semejantes a campos erizados en ídolos.
Imágenes de religiones muertas, recordadas en pesadillas cual tosco jinete de cometa enloquecido.
En esos trajines, el ruido es ensordecedor y mi imaginación carece de agujas sin relojes.
Fugas rituales golpeando puertas de mi cabeza en ventanas de costas repulsivas, donde ni yo mismo puedo hacerme sombra.
Me pregunto entonces: ¿Qué perversa alquimia me arroja a los abismos de almas como ciudades perdidas?
Someto a pequeños animales y a niños, a torturas sin nominación, de esas que después llevan a los hombres a destruir materia viva y me invade un sudor frío, sin edad frente al insondable fondo marino que se abre entre el presente y los aullidos agónicos de otrora.
Permanecí callado acerca de mis miserias hasta la mayoría de edad, para poder abrir una historia y actuar en consecuencia.
Hasta ese momento, se trataba de investigaciones incontroladas sobre antiguedades espirituales de interés genealógico, donde mi silencio perfecto, ya afligido, tocaba a su fin.
Por bromas de mal gusto y celosas curiosidades, adquirí la costumbre de dar largos paseos nocturnos por el desierto, dirigiéndome hacia donde mis impulsos señalaban. A medida que avanzaba en las excavaciones, decubría bloques sueltos de aventuras inconclusas, pero no hallaba restos de construcciones humanas. Encontré ciertos símbolos que parecían coincidir con leyendas perdidas en tiempos inmemoriales, cóncavos y convexos,
vinculados a horrores olvidados.
No encuentro un aspecto mezquino, sino un conglomerado, una manifestación en estado de erupción volcánica con momentos de tregua en los repliegues profundos de mis superficies.
En general, observo el mundo desde alguna cornisa alquilada, encuentro mis bajas e incontrolables pasiones del subsuelo, desmenuzadas como pan rallado y apenas tengo fuerzas para caer desplomado en travesías santas de nazarenos respingados, mientras reviento alguna estación en is partes nobles, sin darme aires de superioridad y sin contemporizar ni pretender imponer mis gustos ni tener en cuenta criterios ajenos, empeñado en hacer un listado del cúmulo de dificultades que supone renegar de miserias.
Jaime Kozak

lunes, 11 de abril de 2011

TALLER DE POESÍA DE LOS SÁBADOS 09-04-11


GRUPO DE POESÍA DE LOS SÁBADOS A LAS 18:00 h
-revista virtual-
COORDINADOR :
MIGUEL OSCAR MENASSA (Candidato al Premio Nobel de Literatura 2010)
NÚMERO - 69- 9/04/11
Semana a semana iremos mostrando en este blog el producto del trabajo realizado en el Taller virtual de poesía los sábados a las 18:00 h de la Escuela de Poesía Grupo Cero, coordinado por el poeta Miguel Oscar Menassa


Todos los dibujos son de Miguel Oscar Menassa

HOY ME HE DADO CUENTA DE ALGUNOS ASPECTOS MISERABLES DE MI VIDA

Prendida del bolsillo donde el reloj detenta sus horas

ahueco la panoplia de un esqueleto desordenado

allí donde la nostalgia embarga cualquier suspiro.

No fueron adoquines agrietados por el sabor de lágrimas milenarias,

no fue el sonido del llanto que quebró la palabra,

ni los desamparados de una tierra seca

que alimentan las fauces del olvido,

voraces, como la primavera que arrasa las nieves.

No fue una sacudida telúrica lo que movió mi espíritu

ni existe la pereza en el temblor que recorrió mi cuerpo.

Hoy los harapientos legajos de la suerte,

me muestran las pequeñas miserias que arañan mi vida.

Pilar Rojas

HOY ME HE DADO CUENTA…

Desciendo uno a uno, todos los escalones necesarios,

para subir del infierno que acompaña esta soledad sin nombre,

este espejismo sin sombra,

que despoja el plural movimiento de las nubes, la vana espuma del adiós.

Arrastro perdularias obcecaciones, peste atribuida al color de mi odio

y también todos los milagros mentidos sobre la tierna piel

de los próximos siglos, en esta yerta tierra,

donde la cárcel era hospicio y la universidad un convento de ejércitos

invencibles, servidumbres del patrón, con su hidalga burla por condena.

Ofrezco tus espaldas y mi pecho al futuro postor, para que el látigo

caiga preciso sobre la parrilla costal, firmando cicatrices como dianas

para el rayo vengador que hiende en su tronco inhiesto

la melodía del pelotón desfilando su penúltima ejecución.

Carlos Fernández



HOY ME HE DADO CUENTA DE ALGUNOS ASPECTOS

MISERABLES DE MI VIDA

De ese vacío innecesario cuando camino sus nombres

y me detengo en la guerra, en los mares del sur y

me como la tempestad. La agarro, la miro, la detengo

y bailo en sus huecos sin congoja, sin herida.

He visto también, a la noche derrotando la tristeza,

a su luna riendo como una nube que desaparece

en el amanecer de la ternura.

Hoy, en estos ojos, dejo el odio en su oscuridad,

lo abandono con sus miserias y silencios.

Una lenta lluvia me avisa de la transparencia del mar,

sin amargura. Me inclino ante el sueño de agua dulce,

el rocío, la sangre viva que habla conmigo y me consuela

de ese vacío innecesario cuando camino sus nombres

y me detengo en la guerra…

Mónica López Bordón

HOY ME HE DADO CUENTA DE ALGUNOS ASPECTOS MISERABLES DE MI VIDA

Desde esta emboscada que me tiendes

con tu red de palabras, acepto la partida

y dejo atrás los juegos de pared y sobresalto.

Entrego la tristeza a nuevos pensamientos,

transcurro en otro tiempo.

Soy el sinsentido de las horas,

papeles enredados en la savia del mundo.

Un hombre, una mujer

y el eje que gira sin descanso.

Aspectos miserables de mi vida

hablan de las mutilaciones.

Cruz González Cardeñosa

HOY ME HE DADO CUENTA

DE ALGUNOS ASPECTOS MISERABLES DE MI VIDA.

Hablar sin contención y sin retención era mi destino.

Construir silencios propios y ajenas combinaciones.

Distribuir los dados y las nostalgias como fuentes y prados

en lontananzas y rugidos de bosque por tu piel enervada.

Hilos de azufre y sueño, azúcares de azabache y musgo

enardecidos por la nostalgia de otros sueños sin reposo.

Acústicos e insonoros los días avanzaban sin aviso

sin curtir la savia y la lejanía que anochecía en mí.

Erraban sin destinos y sin lujuria que arrostrar

palabras antiguas nunca pronunciadas alcanzando

el temblor de una mano, impidiendo el paso

un silencio encerrado en una espera cegada.

Volverá a caer la manzana en otros labios

en otra pétrea oscuridad que no cambia,

insaciable viene del mar y rezuma fuego

en los bajos remordimientos y en la furia.

Caerá otra vez la lluvia sobre tu corazón

ensordeciendo nostalgias vanas y laceradas

lágrimas sumidas en noches sin retorno.

Hoy me he dado cuenta que escribo poco.

Amelia Diez Cuesta

HOY ME HE DADO CUENTA DE ALGUNOS ASPECTOS MISERABLES DE MI VIDA.

Yo era un hombre sin más y sin menos, sin comienzos y sin finales, de esos que se ven todos los días entre bastidores, de esos que no se deciden a nada, de esos cuyo deseo está encerrado sobre sí mismo.

Aquel día entré en la habitación sin saber qué hacer. Siempre había tenido y seguía teniendo inconvenientes para los comienzos, incluidos los comienzos más cotidianos, los comienzos del día o de la noche; de los otros comienzos no quiero ni hablar, la primera vez que “conocí” a una mujer, conocer en el sentido bíblico, fue una tarea interminable, no sólo yo era virgen, también lo era ella, dos vírgenes y ningún prejuicio. No solo éramos vírgenes del sexo también lo éramos de la mente, nos encontramos en la situación sin saber qué hacer, nos besamos y mientras yo pensaba qué hacer después del beso, ella acercó su boca a mis genitales y mis genitales comenzaron a tener vida propia. Su boca se detuvo para preguntar: ¿Y, ahora, qué hago? Toda la vida que anidaba en mis genitales se fue como había llegado. A partir de entonces cuando una mujer se acercaba a mí o yo me acercaba a una mujer se repetía sin pausa el nacimiento y la muerte de mis genitales. Y no sólo me ocurría con mi vida genital, toda mi vida estaba signada por esa forma de vivir y por esa forma de no vivir.

Había calculado el tiempo que estaría en la habitación, lo cual me hacia pensar que mi vida era una vida calculada; el tiempo de mi vida era un tiempo calculado, siempre iba por delante del tiempo, nunca dejaba que me empujara, ni siquiera que se escapara, me aferraba a su cálculo como estaba aferrado a mí mismo. Sin embargo yo era mi mayor desconocido, nada sabía de mis gustos, ni de mi ideología, ni siquiera si tenía criterio acerca de algo o de alguien, mi único interés residía en encerrar el tiempo entre las manecillas del reloj, podríamos decir que yo mismo vivía entre sus manecillas. Mi vida era una vida sin manos y sin pies, no había dado ningún paso, tampoco ningún paso atrás.

Hoy me he dado cuenta de algunos aspectos miserables de mi vida, era considerado un gran hombre, generoso socialmente y rico culturalmente, lo que nadie sabía era que yo nunca estaba en nada de lo que era mi vida, yo no existía porque todo mi deseo estaba en el deseo de calcular el tiempo de mis cosas, yo ya estaba muerto antes de nacer, por eso mi vida era desde siempre y para toda la eternidad, yo era el que calculaba el tiempo, el que hacía existir lo que no existía, yo era imprescindible. Hoy me decido a comenzar a vivir, el problema es que todos dicen que sólo me quedan minutos de vida, he cumplido cien años y he dejado de calcular el tiempo, y todo porque no queda tiempo que calcular. Fue entonces cuando alguien desconectó el aparato que me sostenía en vida y todavía tuve tiempo de escuchar una voz que decía: Antonio, era un miserable, hubo que decidir por él hasta el día de su muerte.

Amelia Diez Cuesta

¡CUANTAS VECES CORTÉ MIL ALAS!

Cuántas veces corté mis alas,

cobarde renuncié a cielos desdibujados

como una lejanía sin límite,

como una floreciente alegría arrebolada

para ausentarme en dorada jaula

que huele a silenciosos deseos infantiles.

Tender la mano en la oscuridad,

Encontrar en el tacto el ojo de la noche lujuriosa,

las babas lubricantes, los pactos imposibles.

Alcanzar del goce,

su efímera presencia inagotable.

¡Oh, noche de brujas, incendio y sosiego

te esperan a la puerta de un universo nuevo.

Olga de Lucia.

HOY ME HE DADO CUENTA DE ALGUNOS ASPECTOS MISERABLES DE MI VIDA

Cómo hay que dar al yugo su alimento de bueyes,
y coronar las viandas con generosos vinos,
el alma necesita también de las palabras.
Aceptar o morir gritaba el condenado.

La verdad se retuerce en las entrañas,
pugna por instalarse en vísceras secretas.
Perdemos lo que fuimos,
un pensamiento antiguo brilla a la luz
de un nuevo amanecer.
Pero duele la miseria de saberse egoísta,
de haber querido todo para sí,
de haber sido celosa hasta los tuétanos
de haberse dejado arrastrar por el carromato de la envidia.

Pero uno no es nunca del todo miserable,
siempre brilla una estrella en el fondo del ojo,
siempre hay un corazón que arrojar a los perros,
el hombre es hombre porque se sobrepone a su miseria,
hace nudo con otros y eso lo salva,
lo sostienen los libros, los discursos,
lo apalea la vida, la palabra,
hasta signar con fuego su caduca belleza,

Hasta que aprende a amar.

Alejandra Menassa

LOS CUERPOS SE JUNTAN

Boca abierta mirándome desde la suavidad de los dedos

deslizándose sobre el dibujo de mi pecho.

El cuello en carne viva

sobre el sexo de tu respiración,

atravesando las vértebras del pasado

como la brisa que retorna del océano

hasta la punta de mi lengua.

Qué alcanzas en el sueño cada vez que te vas

para ser iluminado por una luz de noche antigua

donde nos besamos sin realidad.

Tengo sed del camino por donde huyes de la noche,

me aterra la desnudez del tiempo,

la cobardía del incauto,

la nada del deshabitado

acercándose por el recuerdo desatendido...

mas no enmudecido.

Terror por la pasión del encanto en el desencuentro.

Te desbordo para existir en las fronteras de la ilusión

donde hostigo a lo perros que velan la fractura,

tu presencia ante mí.

Me rindo y te insulto,

me desvanezco y florezco,

me ato a las mil palabras que me esperan

en la mirada del niño que corre con su juego hacia la crueldad.

Y vuelvo a ser el hambre,

el amor a la muerte que te da la vida,

un muro derrumbándose sin dejar de ser prisión

desde donde me revuelvo como un animal herido

por el fraguar invisible de un hálito.

Susana Lorente Gómez.

HOY ME HE DADO CUENTA DE ALGUNOS

ASPECTOS MISERABLES DE MI VIDA

“Si no fuera por mi, yo sería perfecto”

M.O. Menassa

Aspectos de una vida.

¿Miserables o en el fondo de mí?

Canción que se mueve

y revuelve el parpadeo de la ignorancia.

Burbuja que pide cuentas

que pronuncia la palabra pecho

tira de la cortina

y el paisaje del latido denuncia al agua temerosa.

He visto salvar al perdón,

sollozar a la sequedad cuando muere en mi regazo

rozar brillos de escamas porque se accidentaron en una falsa alarma.

Até las imágenes de la lluvia donde flotaba mi cuerpo

cuando la esperanza enfurecida bajaba a la carne

y se estrellaba abrazando la terquedad, la lágrima del destino.

Cuando ciega, veía desaparecer el deslumbramiento.

Aprendí que decir pasado es un reflejar donde reina

el silbido de la carcajada.

Amar, arena transparente, cascabel en el pie,

arqueando la desnudez que te pide a gritos: otra vez.

Cada giro, perfumado, encuentra mi cuello para el asesinato.

Clémence Loonis

HOY ME HE DADO CUENTA DE ALGUNOS ASPECTOS MISERABLES DE MI VIDA

En mi interior,

nuevas revoluciones pugnan por estallar

bajo el inalterable aspecto de mi nombre.

Hubo tiempos

donde el temblor era todo cuerpo, entre víscera

y sentido absorbía instantes y añoranza de futuro.

Miro a mi alrededor

y encuentro descalabros y oropéndolas,

henchidos contratiempos que nada consiguen.

Hoy lo supe,

entre lo peor y la verdad, siempre gana

el que se arranca el corazón y, sin embargo, sueña.

Carmen Salamanca.

HOY ME HE DADO CUENTA DE ALGUNOS ASPECTOS MISERABLES DE MI VIDA

Hoy algunos aspectos miserables de mi vida son pescado en el mercado de los hombres. El beso de la tierra puede esperar.

Morir es envasar el alma. Ver los muros y buscar los buques, catedrales en suelo de enfermos que mudan de jardín.

Sanguijuelas viviendo en mi interior que no saben de mí. Ni de vuestros corazones de viento yodado asustando al televisor. Balada de pájaros quejumbrosos recostados en misiles aliados.

Si nos engañan los túneles inmensos descafeinados y malolientes, si nos engaña una cuerda muda y torpe como la guerra, una hora profunda antes de arrodillarse, antes de tragarse el mar…

Una bolsa y un carguero soportan el planeta y nadie lo sabe. Una bota y un juez mueren apaleados y nadie lo sabe. Y tú, soledad, un número en una caja de papel a distancia supersónica del verso.

El sol brilla y la energía nuclear y los virus del general y las dos mil y una noches cerradas todavía en las mesitas de los hospitales.

Agitando banderas de paraísos y tucanes.


Virginia Valdominos.


MISERABLE

Sordo rumor de transeúntes me separa de las sábanas.

En mi soledad, miserables sentimientos hacen brotar

cataratas de mis ojos, agotados ya en esta noche interminable.

Indomables ideas acabaron con la calidez primaveral,

venganzas urdidas entre sueños.

Voces del pasado escapan del olvido,

reclamos de la infancia perdida.

Agotada, mi desnudez es el único tributo.

Miserable, cuerpo hecho pedazos,

deshilachadas ilusiones sin rumbo.

Tibios rayos de luz me llaman al presente,

rajan la espesura del sordo habitar nocturno

nublado de emociones.

La vida me llama a su regazo,

horas marcadas por el devenir de los encuentros.

Aprendiz navegante de una biografía

estrena la mañana,

abandono la nostalgia, los abrazos maternales.

Soy una nueva mujer, llena de esperanzas.

Pacto con la muerte una nueva vida.

Helena Trujillo Luque.












IMPACIENCIA

La impaciencia,
reside
aun
en mis resquicios,
y vibro
con cierta extrañeza,
al mirarte.

Tu vuelo:
sorprende
mis propositos diarios,
a la hora de dormir.

En otro siglo,
las historias
eran más claras,
nos despojábamos
de la infancia,
lamíamos nuestra ropa,
a deshora.

Lúcidos espejos
de pulsaciones votivas,
entre tu desnudez
y timbales abiertos.

Con agasajos ceremoniosos,
contorneábamos
túnicas de pescadores,
en el prólogo del oleaje.

Címbalo
impar
arrastrando cuerdas,
pierde
en mar abierto,
incalificable,
mudable y móvil,
tu dislocada
jurisdicción serena.

Perduran
besos de bandoneón,
imantan pezones
arrancando amarras
convertidas en palabras,
y tu ausencia,
infinitamente,
cómplice.

Tengo en mi piel,
sonidos
y lechuzas agoreras,
hipnotizadas
por el ojo
lateral
de la serpiente.
Pactos
deslizándose
en gargantas,
mientras desaparece
la quijada fatal
de heroína,
bajo los puentes.

Jaime Kozak

HOY ME HE DADO CUENTA DE ALGUNOS ASPECTOS MISERABLES DE MI VIDA

Pensé que daba igual ir con un brazo

sano en cabestrillo; me haría gracia

esa minusvalía voluntaria…

¿O le tenía una envidia tan atroz

a un posible yo mismo, más pudiente

que el de ahora, que le ponía piedras

en mi camino, que lo detuvieran?

Pues debo castigar al delincuente

cuyo mayor delito es castigarme.

¡Basta de torturar al miserable!

No habrá mejor condena que olvidarme

y hacerme trabajar para otra gente.

Contento, sin sufrir, sin ser culpable,

cobrando mi trabajo normalmente.

Kepa Ríos Alday